- Carmen, sin embargo, aduce que es privada de sus derechos
Sirama JuárezEspecial para LA [email protected]
Iván Bass, funcionario de la Cruz Roja Americana, acusó a su pareja de maltrato verbal y físico, en el Distrito Cinco de la Policía Nacional, donde ayer relató ante los agentes policiales el abuso de que ha sido víctima.
El funcionario, de 40 años, se encuentra desde hace seis meses en Nicaragua trabajando como delegado para la caja de sangre de la Cruz Roja.
Para Iván Bass la situación se le torna difícil, porque hace cuatro meses se trajo desde Bolivia a su compañera de vida, Carmen Callejas, de 20 años, madre de su hija Luana, de un año, con el fin de tenerlas en Nicaragua, mientras termina el contrato con la Cruz Roja y se regresa a Nueva York, su lugar de origen.
Sin embargo, esas eran sus intenciones antes de que su pareja lo golpeara en la mejilla y colmara su paciencia.
Al ser agredido, Bass respondió a su cónyuge con un empujón y ésta fue a dar contra una mesa de vidrio, a consecuencia de lo cual resultó con un fuerte golpe en la cabeza. Además, a causa de la caída, a Carmen se le abrieron varias puntadas de una antigua herida en el brazo derecho, ocasionada en un accidente de moto.
VIOLACIÓN A DERECHOS
Por su lado, Carmen afirma ser privada de sus derechos, al confesar que fue obligada a venir a Nicaragua, para luego irse a vivir a Nueva York.
Además, asegura que su pareja no le permite comunicarse con su familia en Bolivia, asunto que Iván desmintió, al confesar que el sábado ella había hablado por teléfono con su madre. Aclaró, por otra parte, que ninguna persona puede abordar un avión involuntariamente y ser obligada a salir de su país.
Carmen se aferra a su hija, insistiendo que quiere regresar con ella a Bolivia y su pareja no se lo permite. No obstante, éste dice que ella utiliza a la menor para chantajearlo.
¿CUÁL SERÁ EL FIN DE LA HISTORIA?
Por un lado, Iván plantea que lo mejor es que se separen “no podemos convivir”, afirmó. Sin embargo, existe cierto temor de su parte, pues dice que la madre de su hija lo amenazó con impedirle que vuelva a ver a la menor, y asegura que no es esa la mejor solución, ya que se pueden separar y llegar a un acuerdo:
“Carmen puede permanecer con Luana seis meses y yo otros seis”, sugiere Iván, quien tiene tres hijos más.
Carmen, por su lado, piensa que esta historia va a terminar cuando regrese a Bolivia con su hija en brazos.