- En parcelas demostrativas se ha
podido observar que los resultados en rendimiento son el doble de lo que puede obtenerse con variedades criollas - También se ha experimentado
cultivo con semillas mejoradas
y transgénicas
Gerardo Bravo [email protected]
Los productores de granos básicos, en la mayoría del país, utilizan semillas criollas o acriolladas, las cuales presentan una ventaja sobre otras semillas, por su ciclo de producción que es bien corto, además que se adaptan a zonas que carecen de muchas lluvias (déficit hídrico).
“Algunas de ellas resisten algunas plagas y enfermedades, pero su desventaja es que no son muy productivas”, aseguró Julio Munguía Sandoval, Director Nacional del Proyecto de Mejoramiento de Semillas (Promesa).
No obstante, además, Munguía explicó que las semillas híbridas tienen una mayor cantidad de características en las que sobresale, ser plantas más productivas.
“El híbrido bien manejado puede llegar a rendir entre 100 a 110 quintales por manzana”, afirmó Munguía.
Mientras que en las variedades criollas, pone de ejemplo el NB 6, con un potencial de rendimiento de 60 quintales por manzana.
Indicó que en los híbridos lo que se busca son principalmente rendimientos, además, porte de la planta y resistencia a un tipo de plaga.
“Pero lo que no se ha logrado con el híbrido es que su ciclo productivo sea corto, realmente el híbrido da a los 110 ó 120 (días), tal vez unos diez días más de corte que la variedad mejorada, pero sus rendimientos son mayores”, aseguró Munguía.
Enfatizó que el híbrido exige un mayor cuido, de mayores nutrientes, pero en las parcelas demostrativas que han llevado a cabo en diferentes lugares del país han podido observar que algunos campesinos siembran el híbrido y no le aplican nada de fertilizantes y pesticidas y lo único que le hacen son limpias regulares y los resultados en rendimiento son del doble que puede obtener con semillas criollas o acriolladas.
Para llegar al híbrido, en la escala de mejoramiento de semillas, se parte de la criolla, se llega a la mejorada y el siguiente peldaño es el híbrido.
“Lo que se hace con las variedades mejoradas es que se realizan cruzas simples o triples”, señaló Munguía.
SEMILLAS MEJORADAS
El mejoramiento de las semillas se parte de las criollas a las cuales se le extrae las características más fundamentales para producir las semillas mejoradas.
“El proceso de mejoramiento genético se realiza a través de polinización libre, mientras que en otras por método de cruzamiento genético”, señaló Munguía.
Indicó que, con esos procesos, lo que se busca es, primero, seleccionar una planta cuyas características se le quiere transmitir a otra, que pueden ser resistencia a un insecto, a déficit hídrico o tolerancia a cierta enfermedad.
“Ese proceso puede llevarse (un período de) entre ocho a diez años, porque el principal problema con estos métodos es que, no sólo se transmite la característica que uno desea, sino que, se transmiten otras características y otros genes que no son deseados”, aseguró Munguía.
“Por ejemplo, una persona puede estar enfocando específicamente en obtener una planta con resistencia o tolerancia a un tipo de enfermedad y tal vez se transmite otra característica que puede ser la de tener un período de cosecha muy largo, entonces es una característica que no se deseaba”, agregó.
LAS TRANSGÉNICAS
Por su parte, las semillas transgénicas son producto de la biotecnología moderna y se trabaja en laboratorios donde se identifica el gen de interés en una determinada planta.
“Por ejemplo, si se quiere hacer un transgénico de maíz, y lo que se quiere es transmitirle a otra planta una característica primordial, lo que hace que, a través de la ingeniería genética, se extraen el gen y por medio de una pistola de partículas o por otro tipo de técnica de laboratorio se procede a transmitírselo a la otra planta, entonces sólo se transmite únicamente el gen de interés que se quiere reproducir y se le denomina la transgénisis”, explicó Munguía.
Ese proceso acorta hasta en cinco que se pueda obtener una variedad. En Nicaragua no ha sido posible probar semilla transgénica. “Pero yo puedo asegurar que aquí en Nicaragua por lo menos, por las vías legales no se ha podido introducir ninguna variedad transgénica”, concluyó Munguía.
LAS CRIOLLAS Y LAS ACRIOLLADAS
Las variedades criollas se han venido desarrollado con el paso de los tiempos, no es la variedad original de nuestros ancestros.
En el país existen otras variedades que los productores las denominan acriolladas.
“Estas provienen de materiales mejorados o de híbridos, entonces el mismo campesino en el proceso de selección que él hace en el campo, él mira que hay una determinada planta que sobresale por porte, resistencia y él las comienza a seleccionar y las comienza a adecuar a sus condiciones y las va adaptando a su medio y él las va acriollando”, aseguró Julio Munguía Sandoval, Director Nacional del Proyecto de Mejoramiento de Semillas (Promesa).
Indicó que las variedades que se tienen como criollas y que más bien son variedades acriolladas son: la Rocamex, Maizón, la Tusa Morada entre otras. Las madres de éstas fueron sembradas en Nicaragua en los años 50 y 60.