Buenos Aires, Argentina.- La Navidad empieza con sus preparativos el día 8 de diciembre, en el cual se arma el arbolito de Navidad. Éste está normalmente adornado con luces, bolas, angelitos, campanas, guirnaldas, etc. El tamaño normalmente, del árbol, fue variando, con la edad que teníamos los miembros de la familia, a mayor edad, más chico fue quedando (por motivos de poco espacio), en éste se reposan los regalos, que no serán abiertos hasta el día 25 de diciembre a las 0 horas, acompañado por un pesebre.
En la semana previa a dicho acontecimiento, en los distintos puntos de trabajos (los que aún en es este país, lo tienen), tratan de festejar de alguna manera, cada uno con sus limitaciones económicas.
El 24 en la tarde, mi familia, empieza con el típico recorrido por las casas de familiares y amigos, los cuales nos convidan con bebidas, turrones, sándwich, etc. Ya a esa altura de los hechos los cohetes, proyectiles, se hacen sentir, como una premonición de lo que va a acontecer, en unas pocas horas.
Los niños están por donde quiera, jugando y divirtiéndose. Los llamados de familiares y amigos, que no visitamos por cuestiones de distancias, se hacen sentir por teléfono.
Alrededor de las nueve de la noche, el jefe de la familia, empieza a preparar el asado, una costumbre Argentina, el cual cuenta con chorizos, cordero, achuras, lechón, etc. La madre realiza las entradas, ensaladas (ésta acompaña al asado), postres y todos los preparativos para una cena especial.
Los demás miembros de la familia intentamos ayudar en lo que se pueda, si no, buscamos algo para entretenernos. En muchas casas, incluyendo la mía, se adoptan algunas costumbres europeas, por la gran inmigración que ocurrió durante todo el siglo XX (más que nada a principio de siglo, también durante y después de la Segunda Guerra Mundial).
Estas costumbres están basadas en los turrones, pan dulce, nueces, en fin comidas que contienen muchas calorías, y que a nuestro estómago no le hace nada bien, ya que estamos en pleno verano.
Una vez lista la comida toda la familia se acomoda en un determinado lugar, para comenzar con la cena, y luego terminar con el postre.
Los cohetes empiezan a sonar, cada vez más fuertes, esto no indica que la hora se acerca, todos empezamos a reponer las bebidas, sidra, gaseosas, lo que fuere para un gran brindis. El reloj marca las doce, todo el mundo celebra, nos saludamos, los vecinos salen a las calles y para darnos un gran abrazo, y por supuesto brindar con ellos.
Los más pequeños buscan desesperados el árbol de Navidad, para recoger sus regalos, y las mujeres, que no se quedan atrás, las cuales buscan su obsequio, que son normalmente una prenda interior de color rosa, ya que ésta dicen que trae buena suerte, para estrenar el 24 en la noche.
Los adolescentes se reúnen con sus amigos, normalmente después de las 2:30 a.m., para festejar la Navidad y una semana más tarde el Año Nuevo.
Algo similar pasa el fin de año, pero esta vez no hay tantos regalos, salvo el ya mencionado.
El recorrido se vuelve a realizar, los trabajadores de las oficinas tiran a las calles papeles como señal de que terminó el año laboral, hay un clima festivo en el aire. Las comidas muchas veces se vuelven a repetir.
Al día siguiente, al mediodía, hay otra reunión con los familiares los cuales seguimos festejando, pero con los efectos ya bastantes pronunciados en sus rostros.