El sueño común de los estudiantes del colegio de Samulalí, es tener algún día una biblioteca donde puedan reforzar sus conocimientos.

Entre adversidades, logran primera promoción rural

Ocho estudiantes de la comunidad de Samulalí, en Matagalpa lograron bachillerarse con buen rendimiento académico en medio de limitaciones económicas, didácticas y de infraestructura. Maricely LinarteCelso Martínez Orozco CORRESPONSALES/ MATAGALPA [email protected] En la comunidad de Samulalí, Matagalpa, se hizo historia, después que ocho jóvenes culminaran sus estudios secundarios en la primera promoción rural de bachilleres […]

  • Ocho estudiantes de la comunidad de Samulalí, en Matagalpa lograron bachillerarse con buen rendimiento académico en medio de limitaciones económicas, didácticas y de infraestructura.

Maricely LinarteCelso Martínez Orozco CORRESPONSALES/ MATAGALPA [email protected]

En la comunidad de Samulalí, Matagalpa, se hizo historia, después que ocho jóvenes culminaran sus estudios secundarios en la primera promoción rural de bachilleres en Ciencias y Letras, del Colegio “Monseñor Julián Luis Barni Spotti”.

En una pequeña pero sencilla ceremonia, el nueve de diciembre Iraida Estrada Martínez, José García Martínez, Luis Guillén Zamora, Carlos José Hernández Rodríguez, Rosibel Hernández Muñoz, Pedro Pablo López Rizo, Lidia Pérez Sánchez y Meyling Videa, se bachilleraron en la primera promoción que se realiza en un colegio fuera de una cabecera municipal.

El evento inició con una ceremonia eucarística, celebrada en la iglesia San Antonio de la comunidad oficiada por el reverendo Freddy Zambrana, cura párroco del municipio de San Dionisio. Posteriormente en el colegio, los promocionados y padres de familia acudieron para recibir los diplomas que los hacía merecedores del grado de escolaridad.

LIMITACIONES DIDÁCTICAS

Samulalí cuenta con cuatro mil habitantes dispersos en 32 kilómetros cuadrados, la mayoría de ellos familias pobres campesinas, quienes atraviesan muchas limitaciones para que sus hijos asistan a la escuela, dijo el subdirector del colegio, Guillermo López Mantilla.

“Es una comunidad humilde al igual que el colegio, donde trabajamos con limitaciones didácticas, aun así, los estudiantes se esfuerzan y presentan buen rendimiento académico”, afirmó López Mantilla, quien mencionó que carecen de una biblioteca y ampliación de infraestructura para albergar más estudiantes.

Este año lectivo que finalizó estudiaron cien alumnos en secundaria, 350 en primaria y otro grupo menor en multigrado. “Por falta de espacio, siempre quedan estudiantes fuera. Necesitamos ayuda de materiales de construcción para ampliar el colegio, lo que sea, nosotros levantaríamos los salones”, aseguró el maestro.

ESTUDIANTES APORTAN

Cuatro estudiantes de quinto año que ganaron el primer lugar en un concurso nacional en la materia de Investigación Documental, donde el colegio participaba por primera vez, otorgarán un equipo de video para mejorar los métodos didácticos.

Guillermo López, tutor de los estudiantes, manifestó que el grupo ganó 24 mil córdobas, de los cuales una parte del dinero será destinado para comprar un televisor y VHS, con el fin de que los estudiantes amplíen sus conocimientos a través de videos documentales.

“El concurso estuvo promovido por el Centro de Educación para la Democracia, auspiciado por Noruega. Participaron grupos de institutos nacionales del resto del país, donde el colegio obtuvo el primer lugar con el proyecto cívico de un puente peatonal para Paso Real”, detalló el tutor.

EJEMPLO DE PERSEVERANCIA

Pedro Pablo López Rizo, joven cuadrapléjico de 23 años, sin manos y pies, fue uno de los bachilleres del primer grupo rural. Su perseverancia y disciplina en los estudios, fue el trampolín para conseguir una beca de estudios universitarios en la Unica, Managua y lograr coronar su anhelado sueño de convertirse en abogado, comentó Francisco Javier Chavarría Ayesta, uno de sus benefactores.

El joven es el segundo hijo de la pareja formada por Marcos López y Juana Martha Rizo, ambos divorciados desde hace 10 años. Su tiempo libre lo dedica a cuidar una pequeña “pulpería” y resolver por sí solo sus problemas, arrastrándose por el piso de tierra. Cuando logra salir a realizar sus recorridos por la comunidad, lo hace montado en una bestia al igual que los otros habitantes de la comunidad de Samulalí.

Siendo estudiante de primaria, durante los tres primeros años se vio obligado a retirarse de la escuela por no soportar la burla de sus compañeros, pero logró imponerse y desde el inicio del cuarto grado continuó con sus clases hasta culminar para obtener el ansiado diploma de bachiller.

Por su valentía, perseverancia y dedicación, Pedro Pablo recibió un estímulo por parte de la comunidad educativa del lugar, al igual que a los mejores alumnos Carlos José Hernández Rodríguez y Meyling Liseth Videa.  

Departamentales

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí