Julio César RivasEFE
TORONTO,CANADÁ.- El descubrimiento por parte de un grupo de investigadores canadienses de lo que parecen ser los restos de una ciudad en las costas de Cuba, ha despertado la imaginación de muchos que empiezan a soñar con que la mítica Atlántida haya sido una realidad.
Tras una serie de exploraciones con un robot submarino, el matrimonio compuesto por la rusa-canadiense Paulina Zelitsky y el canadiense Paul Weinzweig, junto con el hijo de la primera, el cubano Ernesto Tapanes, creen que las estructuras descubiertas forman parte de una ciudad que se erigió hace más de 6.000 años en las faldas de un volcán.
Esa datación, basada en las imágenes captadas por el robot submarino y por un sofisticado sonar, coloca la construcción de la ciudad cubana quince siglos antes que la edificación de la pirámide de Giza, en Egipto.
Aunque el equipo de investigadores canadienses no ha conseguido todavía ninguna evidencia física para datar los restos, la posibilidad de que una civilización perdida construyese edificios altamente sofisticados en tan tempranas fechas parece demasiado jugosa para retener la imaginación.
Una de las hipótesis planteadas en el pasado —y que podría confirmarse con este descubrimiento— es que Cuba estuvo en la antigüedad unida a la Península de Yucatán por un puente terrestre que, debido a la actividad volcánica, se hundió en las aguas del Caribe.
Para otros, la idea de una civilización sumergida en el Caribe trae recuerdos de los relatos del filósofo griego Platón sobre la perdida Atlántida.
En declaraciones a la prensa canadiense, Zelitsky señaló que los megalitos localizados por el sonar y el robot submarino son “de un tipo similar al que se encontrarían en Stonehenge (Gran Bretaña) o la Isla de Pascua”.
Zelitsky añadió que “algunas de las estructuras en el complejo pueden tener una longitud de 400 metros y una altura de 40. Algunas muestran formas muy diferenciadas y diseños simétricos, no naturales”.
Las imágenes captadas con el sonar, y convertidas a fotografías, han sido mostradas a científicos estadounidenses y cubanos que consideran que se pueden observar pirámides, calles y edificios.