José Leñero.

Actualidad del círculo de Walter Shewhart

José Leñero G.* El mismo año 1927 en que Elton Mayo hacía sus experimentos en Western Electric que lo llevarían a su conocida Teoría de las Relaciones Humanas, Walter Shewhart proponía confiar en que los operarios pueden aprender a detectar cualquier anormalidad en su proceso productivo, descubrir por qué se produce, cómo corregirla y comprometerse […]

José Leñero G.*

El mismo año 1927 en que Elton Mayo hacía sus experimentos en Western Electric que lo llevarían a su conocida Teoría de las Relaciones Humanas, Walter Shewhart proponía confiar en que los operarios pueden aprender a detectar cualquier anormalidad en su proceso productivo, descubrir por qué se produce, cómo corregirla y comprometerse a buscar su mejoramiento para darle mayor velocidad y seguridad.

Así, el Círculo que él propuso no es sólo una técnica de acción, sino la expresión de una nueva filosofía que muestra cómo educar ese gran potencial productivo de los operarios, que la filosofía gerencial anterior les desconoció.

Este método, actualizado por W.E. Deming en los años 50, ha probado ser altamente eficaz para educar a los empleados operativos para cambiar definitivamente su condición de “Mano de Obra”, a la de “Recursos Humanos”.

El Círculo divide el proceso productivo en cuatro etapas:

1. Planear: que señala que toda acción requiere desarrollar previamente “su elaboración mental”, tarea en la que Shewhart y Deming recomiendan que participen todos los que van a intervenir en su ejecución. Esto asegura comunicarles en forma efectiva lo que hay que hacer, las razones para hacerlo y las acciones necesarias, además que permite a los ejecutores hacer sugerencias para mejorar el plan.

2. Ejecutar: Una vez decidido el plan, corresponde poner en marcha con disciplina, lo que se acordó con la participación colectiva. Antes de iniciar, es necesario verificar que todos saben cómo realizar su parte y, si hace falta, capacitar a los que lo necesitan.

3. Verificar: Es un aporte esencial de Shewhart, lo mismo el hecho de que lo haga el mismo grupo que hizo la ejecución, bajo la premisa de que son los que pudieron observar de más cerca las alteraciones a lo planeado. Esta verificación se refiere tanto a la meta, como al método acordado.

Si surge una variación debe preguntarse ¿por qué? Lo que conduce a dos opciones: a) El grupo ve sus causas y su solución, y b) No las ve, o no sabe la solución; en ambos casos pasará el problema al nivel superior.

No obstante, que se requiera de mayor conocimiento del que dispone el grupo, se recomienda que en el equipo de solución participen miembros de los ejecutores, con tres fines: i.- Que aprendan, lo que será útil para implementar la solución, ii.- Asegurar que la solución propuesta es aplicable por el grupo de ejecución, iii.- Ser instructores de sus compañeros en los nuevos conocimientos requeridos.

4. Corregir: Una vez solucionado el problema, hay que institucionalizarlo para que se lo incluya en todo nuevo ciclo, desde el planeamiento.

Como se ve, este instrumento es tremendamente eficaz para educar al personal en su paso de simple “Mano de Obra”, a la más productiva y noble condición de “Recurso Humano”, en el mejoramiento continuo de su trabajo. Está incorporado, aunque tácitamente, a muchas disposiciones de las normas ISO, pero aún así, yo recomiendo incorporarla a las prácticas diarias en la producción masiva y, en las demás tareas, practicarlo semanal o, a lo más, mensualmente.  

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