- Fuerte candidato por deslumbrar con la magia de su fildeo
Edgard Tijerino M. [email protected]
El posible fildeador más inspirador de todos los tiempos en el campo corto, un deslumbrante fabricante de magia, el espejo en el cual todos querían mirarse, un modelo de brujería, Ozzie Smith, es un firme aspirante para ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown en la promoción 2002.
Cuando provocas tanto asombro, cuando multiplicas los adjetivos con la facilidad y espectacularidad de una zambullida en el hueco, cuando tu primer nombre es suficiente para graficar tu grandeza, es porque lo que has hecho, puede inmortalizarte, como ocurrió con El Greco.
Algunos pensamos, que si hay un guante merecedor a estar en el Museo de Louvre, debajo de la Gioconda, o quizás a un lado de la Venus de Milo, es el de Ozzie Smith.
Durante la primera etapa de su carrera con San Diego, y en sus inicios con los Cardenales, después de aquel sonado cambio por Gary Templeton, Ozzie Smith fue un fildeador extraordinario, capaz de las jugadas más inverosímiles, pero un bateador discreto que estuvo moviéndose entre .211 y .259 puntos… Más adelante se convirtió en un bateador de incidencia, como lo demuestran sus porcentajes de 276, 280, 303, 270 y 273 en cinco temporadas consecutivas.
Era el primer bate ideal, con la habilidad para circular en las bases, conseguir hits oportunos, abrir rallys, garantizar agresividad, y, por supuesto, ser el gran soporte del pitcheo de los Cardenales manejando el arte de la simplificación.
“Traten de no batear hacia su territorio, estarán malogrando su esfuerzo y perdiendo el tiempo”, parecía ser la recomendación hecha a los bateadores.
Ayer, más de 500 escritores de béisbol recibieron sus boletas para el Salón de la Fama 2002, y el nombre más resplandeciente que encontraron, es el de Ozzie Smith.
El venezolano Luis Aparicio no fue una escogencia de primer intento, pero se espera que Ozzie pueda hacerlo… Hay mucha veneración por su trabajo y sus jugadas dignas de marco, adornan muchas paredes en las redacciones de deportes.
Su maniobra habitual, aquella voltereta para caer de pie frente al público al salir al campo en cada inning, se convirtió en su marca de fábrica.
Cuando has estado en 15 Juegos de Estrellas, cuando has obtenido 13 Guantes de Oro en temporadas consecutivas, cuando te has caracterizado por ser ombligo del espectáculo, colocar tu nombre en las boletas, constituye una tentación para la mayoría de los votantes.
Entrando en la lista de aspirantes junto con Andre Dawson, Novato del Año 77 y Más Valioso en el 87, y con Frank Viola, el zurdo ganador del Cy Young 87, uno se pregunta: ¿Alcanzará Ozzie el 75 por ciento requerido?
Es posible… El “nadie como él”, tiene un gran significado agregándole 2,460 hits y 1,072 bases a lo largo de una carrera de 19 años.
El 9 de enero, se darán a conocer los resultados de la votación… Una butaca en Cooperstown, será la mejor atrapada de Ozzie.