- Cuando se escriba la historia de los valores, de las ciencias, de las artes y del deporte nicaragüense, las realizaciones de esta institución bautista, que nació en 1917, tendrán que ser destacadas y escritas con letras de oro
Mario Fulvio [email protected]
Al declarar la separación entre el Estado y la Iglesia, la Revolución Liberal de 1893, encabezada por el general José Santos Zelaya, abrió nuevos horizontes para la educación nicaragüense, que desde la época colonial permanecía supeditada a los caprichos de los obispos y el alto clero.
Atraídos por aquella apertura sin precedentes en la historia nacional, llegaron al país muchos maestros y científicos de Europa y Latinoamérica con la intención de poner un granito de arena en la obra magna de formar a nuestro pueblo en una educación que gracias a la Constitución era liberada, gratuita y obligatoria.
Una de estas personalidades fue la señorita Eleanor M. Blackmore, perteneciente a una distinguida familia inglesa y educadora de un grupo de misioneros de esa nacionalidad. Llegó a Nicaragua en 1903, y su permanencia en nuestro país coincidió con el estallido de la fracasada “Revolución del Lago”, cuando un grupo de conservadores rebeldes acaudillados por Emiliano Chamorro se tomaron la ciudad de Juigalpa para después secuestrar los vapores “Victoria” y “El 93” que transportaban pasajeros a través del Cocibolca.
Lo anterior no amilanó a la señorita Blackmore, que ese mismo año regresó a su país llevando el firme propósito de fundar una escuela donde se enseñaran las buenas nuevas del Evangelio. Volvió en 1911, se quedó aquí, y pudo al fin concretar su sueño en mayo de 1917, cuando abrió una pequeña escuelita mixta en las cercanías de la esquina de Las Masayas, en la Calle Momotombo. La primera educadora y colaboradora de la señorita Blackmore, fue la profesora Lola Somoza.
Casi a los cien años de la llegada de Miss Blackmore hoy ya no existen personas que puedan dar una referencia sobre la figura física y síquica de aquella educadora, pero hay algo que resulta imposible de olvidar porque aún permanece florecido y vigente: el Colegio Bautista de Managua.
La profesora Lidia Vásquez, actual secretaria de ese centro educativo, nos explica que la intención de la señorita Blackmore era brindar educación a las niñas y niños evangélicos que ya en 1917, bajo el gobierno conservador de Adolfo Díaz, eran rechazados en las escuelas y colegios católicos.
“Sé que era una pequeña escuelita mixta la que miss Eleanor dirigió hasta 1918, cuando fue sustituida por la señorita Dora Edna DeMoulin, una institutriz francesa que según mi madre —que fue alumna suya—, era una mujer de trato exquisito y educación refinada.
“Bajo la dirección de miss Dora Edna se compró un terreno donde se construyó un internado para las jovencitas alumnas, esta seccional fue dirigida a partir de 1920 por la señora Ida Warnock, en 1924 ya contaba el Colegio con un internado de varones que fue puesto bajo la tutela de míster R. N. Skeeters.
“Fue la señorita DeMoulin quien diseñó el escudo y la bandera del colegio y, además, quien creó el lema “Sea la luz” que aún ilumina el destino de nuestra institución. En 1922 se adquirió el terreno donde está ubicado actualmente el colegio, y ya para 1924 había sido construido el edificio de dos pisos que derrumbó el terremoto de 1972. La planta baja era de aulas y el segundo piso estaba reservado a un internado de varones, anexo se levantó una pequeña capilla”, afirma doña Lidia.
BAUTISTAS, CONTRA VIENTO Y MAREA
Durante sus primeros años el Colegio Bautista fue testigo pacífico de la Guerra de Mena y de la intervención norteamericana ocurrida durante el gobierno de Adolfo Díaz, la firma del oneroso Tratado Chamorro-Bryan (5 de mayo de 1914) y las ejecutorias de los gobiernos de Diego Manuel Chamorro, Bartolomé Martínez y Carlos José Solórzano.
Otro suceso histórico notable que vio pasar el Bautista, fue la Revolución Liberal contra Adolfo Díaz y el rechazo a los pactos del Espino Negro por el General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, la lucha heroica de éste en Las Segovias, la nueva intervención norteamericana y el asesinato de Sandino el 21 de febrero de 1934, y la interminable dinastía de los Somoza.
Es en este tiempo turbulento que ocurre la primera promoción de bachilleres del Bautista (1927), que fue de tres estudiantes.
“La señorita DeMoulin falleció en 1929, fue sepultada en Nicaragua como siempre lo pidió. Su sucesor en la dirección fue el reverendo Lloyd E. Wyse, y para ese tiempo entré a estudiar mi primaria al Bautista.
“Estamos hablando de 1940. La intransigencia religiosa aún existía, pero más atenuada, aunque yo recuerdo expresiones de católicos que consideraban cosa del demonio poner a sus hijos en un colegio de protestantes.
“Sin embargo, el ambiente que se respiraba en el colegio, en tiempos de míster Wyse era de cordialidad, de vida sana al aire libre, de deportes y cultivo de virtudes cristianas y cívicas. Cualquier joven que entraba al colegio quedaba prendado de él, y aquí se quedaba durante sus estudios, y algunos, después, en calidad de profesores.
“Era notoria la calidad de la enseñanza, a tal grado que en tiempos de matrícula se formaban grandes filas de personas que buscaban un cupo para sus hijos. A mí en primaria me brindaron enseñanza las profesoras María Parajón, Cristina Ruiz, Martina Cruz, Leonor Mendoza y don Carlos Zapata.
En secundaria recibí las sabias enseñanzas de profesores como doña Leonor García, Salvador Hernández Salinas, Tomás Urroz, Santiago Juncadella y Gustavo Wilson. Éramos muchachos muy traviesos pero ellos, los profesores, sabían imponer su autoridad.
“Relatar las virtudes de esos profesores merecería capítulo aparte, pero creo que ellos escribieron la Edad de Oro del Colegio en todos los órdenes. Con los años se sucedieron en la dirección los profesores Leonardo Wilson, Richard Piper, Gustavo Wilson, Roberto López Duarte, Edna Patricia García Escobar, Jairo Gutiérrez Bermúdez, Julia Aleyda Barahona y la actual directora, licenciada Loyda Reyes Rojas”.
Mi personaje inolvidable
¿Algún personaje en particular que siendo del Bautista haya quedado en su memoria?
Especialmente son dos, doña Leonor García viuda de Estrada que nos impartía historia y geografía. Nunca viajó, pero describía todos los lugares del mundo como si los hubiera conocido, con detalles, datos, y cosas siempre exactas. Ella era un pozo de sabiduría.
Otra persona para mí imborrable fue la profesora Blanca Rosa Ketelhöhn, de una dulzura encantadora e infinita, una verdadera fuente de sabiduría y amor. Se retiró hace poco, pero hablar del Bautista es su realización personal. ¡Cómo me gustaría que la entrevistaran!
¿Compañeros de clase de siempre recordar?
Sara Bell, Zoila Gaitán, Socorro Hernández, Esperanza (que está en EE.UU.), Rolando Herrera (que fue mi esposo), Carlos, Ricardo, Renato, Juan Carrasquilla todos pertenecientes a la Promoción de 1951 “Los Atómicos”, porque en general las promociones llevaban el nombre de acontecimientos o cosas de la época.
De aquí han salido gran cantidad de matrimonios que han conformado familias felices y que ponen a sus hijos en el centro, como los Aragón, los Herrera, los Suárez, los Hassan, entre otros tantos que me es imposible recordar.
“Desde aquella primera promoción de 1927 hasta los actuales días han transcurrido 74 más, y el Colegio Bautista ha contribuido al desarrollo nacional con una cosecha de 5,634 bachilleres que siguen amando y poniendo en alto el nombre del colegio”, concluye conmovida la profesora Vásquez.
LA NEXBA 2001
-Ya en los umbrales de los 85 años de vida de ese notable centro educativo han egresado 5,634 bachilleres, los sobrevivientes de esas 74 promociones tratan ahora de fundar una organización sin fines de lucro para unir a la familia bautista y apoyar los trabajos de la institución.
-Para afinar este propósito, el pasado 2 de junio cerca de 200 ex alumnos del Bautista se reunieron en un club de Miami donde decidieron convocar a una gigantesca reunión de egresados que se realizará en Managua el 16 de diciembre próximo, en el hotel Holiday Inn.
-También constituyeron un comité preparatorio para ese encuentro, en el que figuran los ex alumnos, Marjorie Suárez, Jorge Arias, Rodolfo Espinoza, Norma Aragón y Wigberto López.