Anualmente se gastan 1,620 millones de córdobas en consumo de bebidas alcohólicas. Es decir, que en la garganta de miles de nicaragüenses pasa lo equivalente al 11 por ciento del Presupuesto Nacional, o lo que se podría utilizar para pagar los intereses de la deuda externa.
El doctor Carlos Fletes, Director del Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud, afirmó que el 10 por ciento de la población de Nicaragua es alcohólica, y el otro noventa por ciento toma de vez en cuando.
En Nicaragua el consumo de alcohol asciende en personas alcohólicas a 1,620,000,000 de córdobas, según datos del Ministerio de Salud.
En relación con los adolescentes, el galeno comenta que éste es un problema cultural, multifactorial, ya que antropológicamente hay una cultura alcohólica existente, “todo se celebra con alcohol. La iniciación o los ritos de los adolescentes son con alcohol o con sexo”, menciona el médico, quien asevera que ello es para demostrar su hombría, y son esos tipos de valores culturales los que dañan a los jóvenes. Sumándole que la ingesta desmedida de alcohol es vista como algo normal y aceptable.
Carlos Fletes cree que para atacar esta problemática hay que comenzar con los padres, según la permisibilidad que tengan éstos para con el alcohol. Si éstos permiten que los muchachos tomen, y si ellos toman delante de sus hijos, demuestran que la ingesta alcohólica es normal y es un patrón social permitido.
Entonces el muchacho se hace alcohólico con estas tres cosas: la iniciación con los amigos, la aceptación de los padres, y el problema cultural, de integración con los demás, porque “todo el mundo toma licor”.
Otro factor de riesgo son los problemas familiares, las familias disfuncionales. Si hay un padre alcohólico o padres alcohólicos, es una provocación, pero el médico recalca que afecta más el patrón cultural, ya que los problemas genéticos no serán si el joven no se toma nunca un trago y, por ende, no crea esa necesidad.
Y el riesgo es el día en que se lo tome, muchos no dejan de beber por años. ¿Qué se puede hacer? Obviamente, la Policía, el Ministerio de Salud, los colegios, la escuela, los padres de familia, uno quien debe desarrollar bien su función reguladora.
El problema del alcohol le da bastante problema al Ministerio de Salud, aumenta la carga laboral, y el trabajo en los hospitales.
“Nosotros no podemos saber cuánta gente es alcohólica en el país. Pero nos damos cuenta de que es un problema serio, porque cada vez están llegando más adolescentes a consulta, jóvenes con cirrosis, o sufriendo de psicosis por alcohol”, menciona el doctor Fletes.
Sacando la agresividad
La esquizofrenia la padece el uno por ciento de la población mundial. Y, si en Nicaragua hay 4 y medio millones de personas, o sea 45 mil esquizofrénicos, se estima que el cuarenta por ciento de la consulta general en los hospitales del país son por problemas depresivos.
“A los adolescentes se les ha enseñado como valores en la vida, que hay que tomarse sus tragos para estar alegres, para compartir en una fiesta, para enamorar a una muchacha, para celebrar cualquier evento y el problema es que no se toman sólo un trago. El problema radica en que cuando se toman uno después, se toman veinte”, dice el facultativo.
También entendimos que lo malo de la bebida radica en que cuando alguien se toma sus tragos, y saca toda su agresividad, pierde el control de sí mismo y se desinhibe totalmente.
Y dichas estadísticas presentan al obrero y profesional que produce más problemas en estado de alcoholismo, convirtiéndolos en victimarios de sus propias familias y en los principales generadores de violencia intrafamiliar.
El Minsa tiene un programa de salud mental, con un hospital psiquiátrico de segundo nivel, y centros de salud que trabajan con especialistas, psicólogos y profesionales en la salud.
La bioquímica del cerebro de un paciente sicótico alcohólico es parecida a la de un esquizofrénico, y el tratamiento es el mismo. “En los hospitales generales se debe atender a estos pacientes a tiempo, ya que el psiquiátrico es el último lugar que visitan, sí a esta gente se tratara a tiempo se eliminaría la visita al psiquiátrico, y, por ende, se ahorraría mucho dinero al Minsa”, dice el especialista.
El doctor Fletes menciona que el problema con muchos jóvenes es la falta de fortaleza en sus casas. “Si en tu casa te dicen que el alcohol es malo, y si le das el ejemplo a tu hijo de que no tomás, que no fumás, que son una familia sana, esa es una fortaleza para cuando tus amigos te digan andá a tomar, o que la publicidad incite al consumo de bebidas”, dice Fletes.
El galeno explica también que el muchacho que toma licor en exceso es una persona insegura, que necesita hacer las cosas inmediatamente porque si no, no se siente bien.
Hay que trabajar mucho en el ámbito familiar, educativo y preventivo. No es que deben dejar de tomar alcohol todas las personas del globo terráqueo, es que el alcohólico debe entender que no puede tomarse ni un trago.
Toda la cantina
El problema radica en la falta de control de la bebida. Los alcohólicos no entienden que después del primer trago, se toman toda la cantina. No pueden tomar ni deben, y no sólo ese problema, ya que hay gente que no sólo es adicta al alcohol, sino al juego, a las mujeres, etc., etc. (…) todas son adicciones que van adheridas a la personalidad del individuo, la gente obsesiva por lo general es la más anuente a esto.
Todos estos problemas son multifactoriales. Los adolescentes siempre tienen que estar en grupo y si el grupo toma, todos toman.
La persona que esté tomando más de la cuenta, o esté utilizando droga, es porque no se quiere y ha perdido toda su autoestima. “Si en tu casa te enseñan a que tú no sirves para nada, que eres un bruto”, es muy fácil que el joven recurra al trago o a las drogas, dice Fletes. Y el problema no sólo es con los muchachos, sino también con las chicas.
“El problema en Nicaragua también es que muchas chicas están tomando bastante licor, en lugares públicos. Todo ello es una autodestrucción bastante fuerte, destruyen poco a poco su autoestima, y nacen los problemas que radican alcoholismo, el problema se vuelve complejo entonces”, finaliza el especialista.
Estadísticas tomadas del libro
“El alcoholismo es algo más que una enfermedad…” del autor nicaragüense José Antonio Baca Aráuz
El licor al desnudo
– Una copa mediana de licor de una y media onza, posee 150 calorías, pero sin ningún tipo de valor alimenticio, ya que no posee ni minerales ni proteínas ni vitaminas.
– Cuando se toma licor en vez de alimento, se priva al cuerpo de nutrientes esenciales, además, el alcohol interfiere con la digestión de los alimentos.
– El daño al cerebro se encuentra en la creación de psicosis permanente.
– Produce cáncer en la boca, esófago o estómago, provocado por la irritación de la bebida.
– También la bebida afecta al corazón, agrandándolo y produciendo fallo cardíaco congestivo.
– El daño al hígado es bastante conocido, produce cirrosis que causa cicatrices, y es frecuentemente fatal.
– Produce también hepatitis alcohólica y cáncer del hígado. Produce, además, úlceras y gastritis.
– Produce los Delirium Tremens y temblores como resultado de la renuncia al alcohol. Puede también provocar desorientación, deterioro de la memoria y a veces alucinaciones.
– C2H5OH es la fórmula química del alcohol, dicha mezcla sin una molécula de agua H2O2, es la fórmula química del éter para anestesiar.
– Médicamente el alcohol es una droga depresiva del sistema nervioso, y como un anestésico general, baja la actividad del cerebro y la espina dorsal.
– La mayoría de alcohólicos es gente “típica”, gente casada, con empleo y responsabilidades, no vagabundos de la calle.
* Periodista salvadoreño