César Avilés Haslam
Todos los años en la temporada de “huracanes”, el territorio nacional sufre inundaciones en sus tierras bajas, las que están perfectamente definidas en planos de Ineter y en planos del Estado Mayor para la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua.
Todos los años por esta época aparecen las fotografías de desastres por inundación y de lo que no debía ocurrir, interrupción del transporte por carretera, que dejan sectores muy importantes de nuestro territorio aislados por períodos considerables, y a los transportistas entrampados en medio de las tierras inundadas.
Cuando bajan los niveles de agua, reparamos los caminos y los puentes, y reanudamos el transporte, hasta… la próxima temporada de lluvias y sus correspondientes inundaciones, y así sucesivamente, año con año desperdiciamos nuestros escasos recursos, manteniendo o mejorando un camino, sujeto esto, ineludiblemente, a la interrupción y daños por inundaciones, como sucede en la actualidad en las llanuras del Bambana, del Kukalaya y del Wawa, en la carretera a Puerto Cabezas.
Debería existir en el Ministerio de Transporte e Infraestructura una oficina de planificación con el suficiente poder de decisión, que sugiera un nuevo trazo de esta carretera, alejado de esas zonas bajas y arcillosas, y más cerca de las colinas, en terreno más firme y con bancos de material rocoso a lo largo de la ruta.
El continuar desperdiciando nuestros escasos recursos en construir y mantener obras que ineludiblemente serán arrasadas por inundaciones, es, además de un desperdicio intolerable, un acto ilógico e irracional.
Ingeniero civil