¡Te marchas mujer con tu único vestido: largo y negro
con brillantes que jamás el más fiero pirata no logró
y con la perla que todo amante a su amada le promete!
por el occidente huye la mujer; regresa por el este.
Volverá vestida con su único traje: monocromo…
ansío su regreso, no por ser mi amiga ni porque la amo,
sino, porque ella me hará soñar con la de nombre de diosa.
la espero para soñar y escapar de la verdad (odiosa…)
El plebeyo que viste con ropa multicolor esconde
a mi dama ¡Y sólo Dios y su legión saben donde!
con luz en el horizonte no puedo encontrar a mi amada.
… Sin mi mujer, mi silueta es de mosquetero sin espada.
La hallaré cuando la de negro vuelva y me duerma
y una vez más me ha de embelesar con el soñar de mi dama.
Wilber A. Vílchez.