Salvador Murillo Vélez
Miles de nicaragüenses de Managua que a diario recorremos la nueva carretera Managua-Masaya o viceversa, estamos pidiendo auxilio a las autoridades correspondientes, para que se cambien esos tacos metálicos para detener la marcha veloz de cientos de vehículos que transitan por ella y poner en su lugar esos “coroneles” existentes frente a las oficinas del Tránsito o del Mercado Roberto Huembes.
Les digo “coroneles” porque no se les puede llamar “policías acostados”, puesto que estos coroneles o tumbos, o como se les quiera llamar, detienen la velocidad de todos los automotores, grandes y pequeños, sin exponer al deterioro de la dirección, muñequillas y demás piezas que tienen que ver con la dirección del vehículo que, en su conjunto, constituyen lo más importante para los que conducimos automotores, ya sean éstos particulares o de transporte colectivo.
Estos tacos metálicos tienen su función en los vehículos livianos o particulares, pero no detienen a los buses ni camiones que más bien aceleran al pasarlos, como quien dice: esto no va con nosotros.
Hay que reconocer que esos tumbos a que hago referencia están bien hechos y obligan a todos a detener la marcha rápida sin deterioro de los vehículos, pues uno los pasa suavemente sin sentir ese golpe que se siente con los tacos, aunque la marcha del vehículo se haya reducido al mínimo.