El número de muchachos entre los 17 y 21 años, que serían objeto de una primera movilización militar, se estimaba en 90,000.

Quainton predijo éxodo a causa del SMP

En septiembre de 1983, bajo la protesta de la oposición, la mayoría parlamentaria sandinista aprobó en el Consejo de Estado la Ley del Servicio Militar, que afectó a la juventud nicaragüense de entre 17 y 25 años, y que dividió en dos al país entero. Roberto Fonseca L. [email protected] PRIMERA ENTREGA En agosto de 1983, […]

  • En septiembre de 1983, bajo la protesta de la oposición, la mayoría parlamentaria sandinista aprobó en el Consejo de Estado la Ley del Servicio Militar, que afectó a la juventud nicaragüense de entre 17 y 25 años, y que dividió en dos al país entero.

Roberto Fonseca L. [email protected]

PRIMERA ENTREGA

En agosto de 1983, un día antes de concluir las festividades de Santo Domingo, el comandante Humberto Ortega, Jefe del Ejército Popular Sandinista (EPS) y Ministro de Defensa, sometió ante el Consejo de Estado el proyecto de ley del Servicio Militar Patriótico (SMP), que afectaría a todos los hombres entre los 17 y 50 años, así como a las mujeres de entre los 18 y 40 años.

“Se espera que la ley pase rápidamente, con un primer reclutamiento a ser llamado en enero de 1984”, reportó el entonces embajador de Estados Unidos en Nicaragua, An- thony Quainton, en el Telegrama Managua 03533, transmitido a sus superiores en Washington y actualmente “Desclasificado”.

“El número actual de personas que serían afectadas es desconocido, pero muchos padres, particularmente de clase media y alta, buscan enviar a sus hijos en edad, al exterior”, añadió.

ÉXODO A LA VISTA

Para el embajador Quainton, quien gozaba de fama de experto en “terrorismo” en Washington, la presentación del proyecto de ley por parte de Ortega, en el seno de un Consejo de Estado dominado por el sandinismo, era un reconocimiento tácito del incumplimiento de las metas militares.

“La introducción del proyecto es, en parte, una admisión tácita de que los esfuerzos pasados de reclutamiento masivo no satisfacen ya las metas políticas ni militares”, refirió en sus comentarios.

Por otra parte, previó un mayor éxodo de jóvenes nicaragüenses, fenómeno que inició en julio de ese mismo año, luego que Daniel Ortega anunciara en su discurso del IV Aniversario, celebrado en León, que se establecería el Servicio Militar en Nicaragua.

“Un resultado será la salida de un número significativo de varones de clase media. Muchos padres empezaron a enviar a sus hijos adolescentes a Estados Unidos, como reacción al anuncio de (Daniel) Ortega en julio, de que ya estaba preparado el proyecto de ley”, refirió en el mismo telegrama enviado al Departamento de Estado.

“Este éxodo podría ser acelerado por la pronta aprobación de la ley. El número de jóvenes que actualmente sería llamado a servir es desconocido; sin embargo, de acuerdo con miembros del Consejo de Estado, hay alrededor de 90,000 jóvenes en el grupo de 17-21 años”, escribió.

OPOSICIÓN AUSENTE

En un nuevo telegrama, clasificado Managua 04065, del 19 de septiembre de 1983, Quainton confirmó a sus superiores que el proyecto de ley del Servicio Militar Patriótico fue aprobado por el Consejo de Estado sin la presencia de la oposición, que se le hicieron pocos cambios al original y que fue ratificado de prisa por la Junta de Gobierno, que encabezaba Daniel Ortega.

“La ley fue promulgada justo a tiempo para ser presentada por el Coordinador de la Junta, Daniel Ortega, en las ceremonias conmemorativas del Día de San Jacinto”, escribió, especificando que la efeméride correspondía a la batalla en que las fuerzas nicaragüenses derrotaron al filibustero americano William Walker.

“Como añadidura a la pompa, fue la presentación de un grupo de nuevos oficiales no comisionados de la organización de jóvenes sandinistas. Este grupo estaba encabezado por Carlos Fonseca Terán, hijo del desparecido fundador del FSLN Carlos Fonseca, quien vendría a ser el primer registrado bajo la nueva ley”, añadió Quainton.

En la aprobación de la ley, que se extendió por tres semanas, el diplomático estadounidense destacó que “la delegación opositora (en el Consejo de Estado) estuvo notoriamente ausente de esas sesiones”, por tanto, el proyecto fue aprobado por los parlamentarios sandinistas.

“La rápida introducción, ratificación y publicación del proyecto de ley contrasta grandemente con la ley de partidos políticos, la cual pasó al Consejo de Estado el 17 de agosto, pero no fue ratificada hasta el 2 de septiembre y no ha sido publicada hasta el 16 de septiembre”, tal como mandata la ley para entrar en vigencia.

FSLN SUFRÍA PÉRDIDA DE APOYO

En el telegrama clasificado Managua 03153, Anthony Quainton, Embajador de Estados Unidos en Managua, hizo un balance bastante detallado de la “fortaleza” de la Revolución Sandinista en su cuarto año.

“Los sandinistas están completamente conscientes del malestar económico y la erosión de su popularidad. Hay también un incremento en las evidencias de descontento de trabajadores, campesinos y entre la gente de los mercados”, refirió.

Sin embargo, a pesar de la erosión del apoyo, debido al deterioro económico, “el FSLN sigue mostrando un fuerte coro de seguidores, particularmente entre los jóvenes, los que están totalmente dedicados a la Revolución”.

“Ha tomado lugar un entorno antisector privado, con acciones arbitrarias e ilegales, que han sido muy destructivas para la producción nacional. Las inversiones privadas han caído y se acercan a cero. Mientras, profesionales, técnicos y empresarios de clase media reaccionan a la condena oficial, abandonando el país”, escribió Quainton.

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