Soy un ave de paso,
que se resguarda de la tormenta
en tu regazo.
Pronto recobraré el vuelo a lo desconocido
te dejaré algunas plumas para
que me recuerdes.
Te dejaré las ganas, los callos,
las cicatrices, los suspiros, los breves
susurros, las hojas secas, los pétalos
de rosa.
Recuérdame, estaré en cada puesta de sol,
en el mar, en el viento, en tu pelo,
flotando en tus neuronas.