¿Y si Dios fuera uno de nosotros?

Quizás porque en cada momento de felicidad hay una lágrima,o porque aún el abrazo más grande y verdadero lleva una dosis de soledad.Tal vez porque dentro de cada victoria se pierde algo querido, y por másque caminemos siempre adelante, el pasado nunca queda atrás. Cuando más nos acercamos a lo que queremos, más nos alejamos […]

Quizás porque en cada momento de felicidad hay una lágrima,
o porque aún el abrazo más grande y verdadero lleva una dosis de soledad.
Tal vez porque dentro de cada victoria se pierde algo querido, y por más
que caminemos siempre adelante, el pasado nunca queda atrás.

Cuando más nos acercamos a lo que queremos, más nos alejamos de lo que tenemos,
y nos perdemos cuando buscamos a ese “alguien” que quizás siempre ha estado
a nuestro lado, y en medio de tantas preguntas no encontramos la respuesta,
quizás porque no sabemos preguntar o tal vez porque no debemos saber.

Porque, si creemos que todo lo sabemos y que mucho conocemos;
conoceríamos a nosotros mismos,
y a conocer es aprender que cuando “algo” nace, ya está destinado a morir…
y detrás de nuestros pasos quedan nuestras huellas,
y en medio de tantas verdades ¿hay una mentira?, o quizás
¿Es un lindo sueño esta triste realidad? Si por lo que he dicho
un impuesto he de pagar, no tendré más remedio que pedirle a Dios piedad.

¿Y si Dios fuera uno de nosotros? ¿Qué sería yo?
tal vez, mis manos serían su bondad, mis labios su ternura, mis pasos su esperanza,
mis ojos su verdad, mis lágrimas su confianza, mi sangre su respirar,
y si fuera en realidad uno de nosotros, mi “corazón” sería la seguridad
y la certeza de que estaría hoy en cuerpo y no en espíritu,
si esto tuviera y Él fuera como yo,
yo sería simplemente… lo que no puedo ser hoy.

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