Hugo Palma Ibarra
Si votar por una opción política para muchos es malo y si para otros tantos votar por otra forma política es peor, no votar es el mal mayor porque el voto es un derecho constitucional que una democracia incipiente (aunque ya deficiente y viciosa como la nuestra) nos da la facultad de cambiar y mejorar y tener para el futuro alternativas y opciones diferentes.
Hay quienes piensan que no hay por quién votar. Sí hay por quién votar. Tenemos tres opciones diferentes. El Partido Liberal Constitucionalista, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, y el Partido Conservador.
El abstencionismo no está facultado para gobernar y el país necesita ser gobernado. De malos gobiernos está llena la historia de nuestro país pero es siempre preferible un mal gobierno a un país ingobernable, y es precisamente ese derecho al voto uno de los mecanismos importantes con que contamos para cambiar la historia y sobre todo para tener esperanzas de alternativas mejores.