Eficiencia colectiva para pequeños emprendimientos

Danilo Martínez Alonso* He notado, por mi experiencia, cómo organismos e instituciones de fomento y fortalecedores de las pequeñas y medianas empresas, PYME, experimentan políticas de apoyo al sector, con resultados un tanto pobres. Algunos se debaten en confrontaciones interinstitucionales para definir quién es el ejecutor, sólo para merecer el apoyo financiero internacional y recibir […]

Danilo Martínez Alonso*

He notado, por mi experiencia, cómo organismos e instituciones de fomento y fortalecedores de las pequeñas y medianas empresas, PYME, experimentan políticas de apoyo al sector, con resultados un tanto pobres. Algunos se debaten en confrontaciones interinstitucionales para definir quién es el ejecutor, sólo para merecer el apoyo financiero internacional y recibir fondos “frescos”. Así, muchos organismos, sobre todo no gubernamentales, se han dedicado a vivir de las PYME, creando un ambiente asfixiante para los pequeños negocios y emprendimientos económicos en los cuales descansa la esperanza de miles de nicaragüenses.

Ante la falta de ideas, acertadamente, algunas organizaciones han intentado copiar esquemas de otros sistemas como los suramericanos y de otras regiones, pero al iniciar la aplicación en nuestro país fracasan por una sola razón: rigidez y falta de involucramiento integral. Y esta falta de integración no es sólo vicio de las instituciones de apoyo, sino del mismo sector en su conjunto. Quizás muchos han optado por los más apropiados esquemas de trabajo, pero la falta de sinergia ha restado lo que se llama eficiencia colectiva, y por eso, no ha habido esquema que resuelva el problema.

La eficacia del desempeño económico depende de lo acertado del modelo y de lo oportuno con que se tomen las acciones pertinentes, espacial y funcionalmente. Pero, la ejecución para obtener los resultados está en funciones de hacerlo bien y mejor, lo que a su vez genera eficacia. De aquí lo de reciprocidad entre eficiencia y eficacia productiva. Una sin la otra degenera la optimización de los recursos empleados y empobrece los resultados.

Por ejemplo, uno de los mayores problemas de los empresarios modernos es su incapacidad de medir los costos de oportunidad de inversión. Y esta dificultad es más acentuada cuando se refiere a productores agrícolas, cuyo capital es restringido, sus recursos son limitados y sus conocimientos sobre materia de comercialización, negociaciones con otros sectores, industrias y mercados no son suficientes. Es más, en muchos casos ni siquiera están seguros de por qué invierten y qué tasas de rentabilidad alcanzan sus operaciones productivas. Esto sólo demuestra que el apoyo que se les ha brindado no ha sido el mejor y los resultados, por supuesto, nunca serán iguales a los esperados.

Se ha persistido en el método tradicional de apoyo aislado y en una sola vía, ejecutando acciones Dispersas, estrategias Divorciadas, con gran Debilidad y poca perseverancia en el esfuerzo. Tanto el crédito disponible, como la asistencia técnica, capacitación, el aspecto legal y otros tipos de fomento son llevados de forma aislada, sin coordinación ni eficacia, provocando así mayor deficiencia y dependencia máxima, que ante la falta de este apoyo la PYME regularmente se cae y sale del mercado.

Este tipo de apoyo opera fuera de contexto y sólo sirve para llenar de vicios el sistema, resultando solamente en desgaste de recursos y poca efectividad, pocos cambios y si los hay son irrelevantes, asegurando la continuidad de las debilidades estructurales y que el desarrollo nunca llegue.

El tipo de apoyo necesario en el sector es integral, donde se involucren todos los elementos posibles, en el cual todos son sujetos activos y en el proceso de intercambio y de participación, se crean alianzas estratégicas y la comunicación fluye efectivamente para beneficio de todos.

En una Primera Fase, para identificar las debilidades del sector, se propone trabajar directamente con los empresarios basados en un modelo de apoyo y fortalecimiento integral, cuya lógica sigue más o menos el esquema de análisis propuesto por algunos expertos con experiencias como los asiáticos y europeos. Fusionar en sus mejores esfuerzos a las autoridades municipales, organizaciones de crédito, las PYME, e instituciones gubernamentales de fomento, sectores industriales interesados y grandes empresas relacionadas. Así pues, crear sinergia, y que de la colectividad puedan surgir las más claras ideas del mal y debilidades presentes, potenciar al sector y convertirlas en fortalezas. Igual, las amenazas pueden convertirse en oportunidades aprovechables para el sector. Pero, esto sólo sucede a través de la correlación sectorial.

Basados en ese esquema, se orienta a los técnicos institucionales y el empresario hacia el descubrimiento de la situación (visualizar el problema o cuello de botella) y a través de un método de trabajo de doble vía con el acompañamiento de otras instancias pertinentes, se pueden proponer nuevas y más claras estrategias de competitividad y fortalecimiento empresarial a nivel municipal. Un sistema de trabajo como el sugerido en el gráfico.

MODELO SUGERIDO

En este esquema se propone emprender acciones conjuntas donde los empresarios participan en las discusiones y planes de trabajo más acertados, desarrollando un sistema de doble vía. Sólo desarrollando sinergia es como se pueden obtener buenos resultados, pues, del trabajo en equipo coordinado es de donde todos los esfuerzos podrían tener los mejores resultados, imprimiendo el primer paso fundamental para alcanzar un orden metódico de los grupos empresariales, según la dotación de la ventaja comparativa más abundante y tratando de eliminar las debilidades estructurales del sistema.

Este esquema de trabajo dota de una primera respuesta positiva: es que las empresas pequeñas bien organizadas pueden compensar las obvias desventajas económicas que experimentan individualmente con relación a las grandes industrias, en virtud de lo que hemos denominado eficiencia colectiva. Así todos los involucrados pueden desarrollar sus máximos esfuerzos enfocados a fortalecer el aspecto en el cual se les ha sugerido planificadamente ampliar acciones.

A nivel interno de las empresas el esquema también es funcional, pues para que se produzca la eficiencia colectiva el tipo de proceso de producción involucrado debe llevar por sí mismo a poder ser dividido, tanto en términos de espacio como de funciones específicas u operaciones. Esto es difícil de cumplir en procesos complicados como refinerías o siderurgia, pero sí es factible con industrias como textil-vestuario, calzados, confecciones varias, mueblería, alimentos cuyas actividades económicas comprenden la mayoría de las PYME nacionales.

* Economista.  

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