Los vecinos del anexo del asentamiento Laureles Sur rescataron de las aguas a este niño parapléjico. LA PRENSA/ O. VALENZUELA.

Correntadas arrastran champas de precaristas

Niño parapléjico fue salvado por los vecinos Janelys Carrillo Barrios [email protected] Unas 45 familias de precaristas durmieron a la intemperie la noche del domingo, luego que una corriente de agua que alcanzó casi el metro y medio de altura arrasó las champas de palos y plásticos que habían construido para guarecerse del sol y la […]

  • Niño parapléjico fue salvado por los vecinos

Janelys Carrillo Barrios [email protected]

Unas 45 familias de precaristas durmieron a la intemperie la noche del domingo, luego que una corriente de agua que alcanzó casi el metro y medio de altura arrasó las champas de palos y plásticos que habían construido para guarecerse del sol y la lluvia.

Uno de los afectados por la inundación del asentamiento fue un niño parapléjico que a eso de las tres de la tarde se encontraba completamente solo en su champa, ya que su mamá andaba trabajando.

Las familias se asentaron en un terreno irregular ubicado al este de Los Laureles Sur y sin prever el peligro instalaron las champas en la parte más honda, lo que provocó que las corrientes que bajaron de partes más altas las destruyeran.

Los afectados provienen del norte del país y en menor medida de la capital. Todos aseguraron haber ocupado unas seis manzanas de terreno “por pura necesidad”.

Ramiro Martínez Rojas, coordinador de sector, en el asentamiento formado hace tres meses por unas 80 familias, aseguró que tras la inundación las 45 familias afectadas con los ranchos arrasados necesitan frazadas, plásticos, medicinas, zinc, leche y ropa.

“El agua nos llegó a la cintura y en otros casos al pecho, pedimos ayuda desde las tres de la tarde pero son las ocho de la noche y ni la Cruz Roja, ni los bomberos, ni la Defensa Civil han venido a apoyarnos”, expresaron varias madres mientras tiritaban del frío junto a sus pequeños hijos.

Don Ramiro aseguró que si la Alcaldía les permite quedarse en ese lugar más adelante construirían un cauce de dos metros de profundidad por cuatro de ancho, para canalizar las aguas y evitar una nueva inundación de sus champas.

La mayoría de estas personas son desempleadas y llamaron al alcalde Herty Lewites y a los partidos políticos que los apoyen con material de construcción, medicinas y alimentos, porque “es ahora que necesitamos ayuda, venga de donde venga”.

Mirta Ruiz, una de las precaristas afectadas, reiteró que son madres de familia pobres y no antisociales, a como algunos los han tildado.

Al alcalde Lewites pidió que les ayude a legalizar los lotes y aseguró que si eso no es posible están dispuestos a ser reubicados, ya que lo que desean es tener una vivienda digna, no un palacio.

PELIGRO LATENTE

– Cuarenta y cinco familias son las afectadas.

– Habían venido del norte del país y de otros lugares.

– Piden ayuda, pero ésta todavía no les llega.  

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