Arbol fundamental en diciembre,
de flores olorosas y amarillas,
que purifican las almas destrozadas,
y los cuerpos cansados de estío.
Es la flor Homenaje a la Purísima,
parte indisoluble y perenne,
con los gofios, las cañas, el ayote,
el frío acogedor y los cielos estrellados.
El Madroño es oración de perfumes,
que nos comunica con la esperanza
de ser perdonados y consolados,
en una melodía de paz y sosiego.
Es la renovación de la vida frágil,
promesas que llegan al alma,
destinos manifiestos que sucumben,
a sus hojas, flores, y magias.