- Después de 22 años, Eduardo Cuadra deja la Policía Nacional, institución a la que llegó cuando tenía 20 años. En dos ocasiones compitió para ser su jefe y en las dos perdió. El fin de la carrera policial de Cuadra es una historia de zancadillas y maniobras políticas que él apenas deja entrever, entre líneas, en esta entrevista, porque asegura que como buen soldado se llevará a la tumba “los secretos clasificados” que conoce y “las intimidades” de la institución.
Fabián [email protected]
El lunes primero de octubre, por primera vez después de 22 años, Eduardo Cuadra Ferrey no sabrá qué tiene que hacer ese día. Posiblemente vaya a dejar a sus hijos a la escuela, tal vez visite a unos amigos, pero ya no se pondrá la camisa celeste, como lo hizo siempre, ni irá en su camioneta Montero al edificio de Plaza El Sol, a su oficina en el cuarto piso. Ese día comienza su retiro de la Policía Nacional, una institución que a todas luces se nota no quiere dejar, y de la cual, si las circunstancias no le hubiesen sido adversas, sería el Director General.
En dos momentos participó como candidato al cargo que reconoce le hubiese gustado ejercer. Técnicamente tenía todas las posibilidades de haber sido escogido en cualquiera de las dos ocasiones, sin embargo, políticamente no las tenía consigo.
El comisionado general Eduardo Cuadra se va a los 42 años de la Policía Nacional, una institución a la que llegó a los 20, cuando era un combatiente del Frente Sandinista.
LP: –¿En algún momento de estos 22 años pensó en pedir su baja, irse a la vida civil?
ECF: “No, nunca. Uno se compenetró tanto con los compañeros que es difícil dejarlos botados. Ahora sí, me tengo que ir”.
LP: –¿En qué momento pensó usted en dejar de ser policía?
ECF: “Fijate que todavía hoy, me voy a retiro, y no voy a dejar de serlo. Ya es un instinto”.
LP: –El punto es que Eduardo Cuadra en poco más de un mes, tendrá que quitarse ese uniforme y pasar a ser otra persona.
ECF: “Así es… Así es. O sigo siendo el mismo con otro uniforme”.
LP: –¿Usted está preparado para su retiro?
ECF: “Sí, me preparé por algo: nunca se me subieron los humos a la cabeza. Nunca me he valido del servicio público. Yo sé lo que es andar en bus, en taxi. Lo que es ahorrar dos pesos, y tirarte a pie para tomarte la gaseosa. Si hoy ando en una camioneta Montero, no me quita más ni menos el estatus de cierto trabajo que te da esto”.
LP: –¿Y qué está pensando hacer el comisionado Cuadra una vez se retire?
ECF: “Me he puesto a pensar en eso, y creo que voy a decidirme una vez que salga. ¿Posibilidades que tengo? La gran experiencia de haber estado aquí. La oportunidad que me dio la Policía de haber sacado mi licenciatura en Derecho, últimamente el posgrado en Derecho Administrativo, y la maestría que acabo de finalizar en Derecho Penal en la UCA”.
LP: –¿Va para algún bufete?
ECF: “No, yo no. Litigar no es mi campo. Tal vez a la investigación vinculada al campo periodístico, consultorías, asesoramiento”.
LP: –¿Negocios propios?
ECF: “No, no tengo. Estoy dedicado a esto (el trabajo de policía)”.
LP: –¿Ni los taxis y buses que son tan comunes entre los policías?
ECF: “No, no… He marcado muy bien esa diferencia”.
LP: –¿La política?
ECF: “Yo creo que nosotros hemos despartidarizado y despolitizado la institución. La militancia política como tal uno no se la puede quitar. En determinado momento voy a tener que jugar un rol, y voy a ver cuál es el escenario que se me presenta. Tampoco estoy corriendo ni me están llamando”.
LP: –¿Podría ser un regreso a su matriz política: el Frente Sandinista?
ECF: “Esa es una posibilidad. Por razones de formación ideológica. Yo soy de los convencidos de trabajar por la institucionalidad del Estado de Derecho, y si en algo puedo aportar, me gustaría que fuera en eso”.
LP: –¿La Policía le dará una indemnización?
ECF: “Sí. Eso está establecido en la Ley 228 y en el Reglamento. Una vez que se oficialice nuestro retiro me ampara la Ley, y eso es lo que me tienen que dar”.
LP: –¿Cuánto es?
ECF: “Ahorita no tengo las cifras, pero yo no tengo problemas en darla a conocer. Tengo que hacer mi declaración de probidad antes de irme. Para que quede claro, incluso voy a incluir el beneficio del retiro. Eso lo voy a entregar a la Contraloría. Hay una política establecida sobre los derechos que uno tiene en la institución como retirado”.
LP: –¿Esa indemnización es negociable? ¿O sea, recibirá usted lo mismo que recibió el comisionado general Luis Chávez cuando su retiro hace unos meses?
ECF: “No sé cuánto recibió él, pero en mi caso no voy a negociar. Voy a recibir lo que institucionalmente está establecido”.
LP: –¿Hay margen de negociación?
ECF: “Eso es personal. En mi caso no voy a negociar”.
LP: –¿Se va satisfecho?
ECF: “Satisfecho por el deber cumplido, insatisfecho porque queda mucho que hacer. Pero hay muchos compañeros que van a seguir”.
LP: –¿A usted le hubiese gustado seguir en la Policía?
ECF: “(Piensa) Tal vez ver culminar algunas cosas concretas. Me alegra que la nueva jefatura, el comisionado Cordero, sea partícipe del programa de desarrollo y modernización de la Policía”.
LP: –Usted estuvo dos veces en fila para ser el Director General de la Policía, y se dijo que era el primero en esa fila. ¿No se siente excluido?
ECF: “No. Primero de la fila no estuve. Aquí hay una sola fila, que son los subdirectores y el inspector. Sí hay criterios, Chávez y yo, los más viejos en determinado momento. Le correspondió al comisionado Montealegre la designación, y lo apoyamos incondicionalmente. Y en ésta, estamos en iguales condiciones los cuatro. Y lo mismo estoy haciendo: respaldando al comisionado Cordero en lo que él pida”.
LP: –¿Pero el hecho de que en dos ocasiones haya competido y no haya sido escogido no significa una derrota para su carrera?
ECF: “Yo no he perdido. No he dejado de ser policía. Eso me satisface. Sí tuve la posibilidad de que me eligieran…”.
LP: –¿Y sí quería serlo?
ECF: “Todo mundo tiene aspiraciones de aportar más. Eso no se puede negar”.
LP: –¿Entonces, a qué atribuye el hecho de que no haya sido escogido usted ni en la época que se escogió al comisionado Montealegre ni ahora, cuando se designó al comisionado Cordero?
ECF: “En la época del comisionado Montealegre, fue designado él como el más indicado, y eso fue consenso”.
LP: –¿Por qué él era más indicado que usted?
ECF: “Se valoraron varias cosas, había algunos aspectos que tomar en cuenta. Son decisiones tomadas”.
LP: –Discúlpeme que insista Comisionado, pero cuando dice “se valoraron varias cosas”, no me dice mucho. ¿Qué tenía Franco Montealegre que no tuviera Eduardo Cuadra?
ECF: “Mirá, el Decreto 45-92 que regía antes que la Ley 228 estableció que el Presidente de la República designaba al nuevo director. Y eso fue lo que se dio. El comisionado (Fernando) Caldera junto con el ministro (de Gobernación, Sergio) Narváez hicieron la propuesta. Una vez que se aprobó la Ley 228, que fue en ese período, lo que cambió es que ya nosotros no íbamos a tener ninguna incidencia en la presentación de propuestas, sino una designación a propuesta del Ministro. Y lo que hemos hecho es tratar de cumplir con la Ley”.
LP: –¿La diferencia estuvo en tener la simpatía del Presidente?
ECF: “Yo creo que… hasta hoy no es tanto por simpatía. Es el margen de la discrecionalidad y de la subordinación a la autoridad civil. Creo que así lo deberíamos interpretar”.
LP: –¿Su nombre estuvo jugando en esta escogencia?
ECF: “Sí estuvo, al igual que el de los demás compañeros de la jefatura”.
LP: –Sin embargo se notó, desde que fue enviado a un organismo regional antidrogas, que usted estaba siendo excluido de esta escogencia.
ECF: “Excluido pudiera ser un término… Pero curiosamente si le preguntan a los miembros de la CCP y a los que financiaban el CEDEJU, yo hice buen trabajo. Si alguien pensó que sacándome a un organismo no iba a rendir, rendí. Y ésa es mi satisfacción”.
LP: –¿Hubo zancadillas en este final de su carrera policial? ¿Alguien no quería verlo de jefe?
ECF: “En la institución de la Policía no”.
LP: –¿Y fuera?
ECF: “Ahí no sé…”
LP: –¡Cómo no va a saber si su especialidad es la investigación!
ECF: “Ja ja ja ja. Ahí sale en los periódicos los mensajes cortos que te mandan por algunos medios. No me quitó el sueño eso. Cada quien sabe lo que tiene”.
LP: –No será la primera vez que oye esto: ¿el caso del narcojet fue la lápida a su carrera. Un caso que involucró al Presidente de la República?
ECF: “Ujú. Lo que sí te puedo asegurar es que yo he tenido varios principios de formación, y hay uno que me enseñaron que dice que para ser un buen jefe primero hay que ser un buen subordinado. La subordinación pasa por una buena comunicación con la estructura de mando. Todas mis acciones, mis diligencias, siempre las informé. Las investigaciones nuestras, no fui yo, Eduardo Cuadra quien las hizo, sino un equipo que es parte de una institución. Y la institución depende de un ministro en particular. ¿Cómo se manejó la comunicación fuera de nosotros? No sé… Pero en toda investigación que he hecho ha habido fluidez de información. De eso nadie se puede quejar de mí”.
LP: –Usted tendrá muchos secretos que todavía no ha contado. ¿En qué momento lo vamos a oír hablando ya sin los manejos que hace ahora.
ECF: “Nunca. Nunca los voy a contar. No debo, por responsabilidad profesional. Sería el primero en perjudicar la institución. Tal vez sería interesante trabajar junto con un periodista, un escritor, y hacer novelas de ciencia ficción basadas en hechos reales…(Se ríe)”.
LP: –¿No tiene la población derecho a conocer esos secretos que usted sabe?
ECF: “Los secretos profesionales quedan escritos, y eso queda en la institución. No debe Eduardo Cuadra, ni ningún otro, en ningún tiempo, dar a conocer la información clasificada”.
LP: –¿Información clasificada son las pugnas que hubo en la Policía y que ustedes nunca las han reconocido públicamente?
ECF: “Hay cosas que sí se han reconocido y se han asumido. Otras son la vida propia de todas las instituciones. Me imagino que todas las instituciones guardan sus propias intimidades”.
QUERIA SER INGENIERO
Eduardo Cuadra Ferrey nació en el Barrio Bóer de la vieja Managua hace 42 años. “En la familia que me crié, que fue con mis abuelos y tíos-abuelos maternos, eran muy pacifistas, muy rectos. No andaban metidos en política ni nada por el estilo. Creo que fue mi participación en el Frente lo que me llevó a ser policía”, dice Cuadra, quien nunca se acuerda de “haber jugado a eso de policías y ladrones. No me gustaba”.
Lo que quería Cuadra era ser arquitecto, pero viviendo en un hogar muy pobre, su madre era modista y su padre radiotécnico, la arquitectura no era para él.
“Mi sueño era ser arquitecto. No pude. Demasiado caro. Con sólo pensar cuánto costaba una regla T, ni se me ocurrió llegar a matricularme”.
Su llegada a la Policía fue casual, como casi todo lo que pasaba en la Nicaragua del 79. “Al triunfo de la Revolución, estábamos aquí donde ahora es la ECA, no hallábamos qué hacer. Se estaba organizando el batallón ‘Rolando Orozco’, y fui a ver a la comandante Mónica Baltodano, que era mi responsable en la insurrección. Ella fue la que me planteó que se estaba organizando la Policía y se necesitaba gente que fuera a ayudar. Por disciplina partidaria dije sí. ¿Qué íbamos a hacer? Nadie sabía qué íbamos a hacer”.
Cuadra, se va a retiro el primero de octubre de este año. Es abogado y Notario Público. Se ha casado en dos ocasiones. Tiene cinco hijos, tres varones y dos mujeres.
EDUARDO CUADRA: «NO FUI EXPULSADO DE HONDURAS»
– Cuadra se ríe de las acusaciones de espionaje que le hace el diputado hondureño Mamilio Rodas, quien asegura fue expulsado en calidad de espía por el gobierno de su país, al comprobarse que estaba sacando información confidencial mientras se desempeñaba como Secretario General de la Comisión Centroamericana Para la Lucha Antidrogas (CCP), cuya sede estaba en Tegucigalpa, Honduras.
– Cuadra llegó a ese cargo a mediados del año pasado y tuvo que regresar en abril, porque los países centroamericanos no cumplieron con los desembolsos a los que se comprometieron cuando crearon la CCP.
– Ante la falta de recursos, Cuadra asume también la Secretaría General de CEDEJU, un organismo regional de capacitación a jueces, fiscales y policías, financiado por el Naciones Unidas, y cuya oficina estaba en el edificio CIEL (Centro de Investigaciones de Estudios Legislativos). La idea es que CEDEJU “financiara” a la CCP.
– La presencia del policía nicaragüense aparentemente despertó las sospechas del diputado Rodas, que es hermano del coronel Jorge Rodas, Jefe de Inteligencia del Ejército de Honduras.
– “Para ir a la oficina ni siquiera tenía que entrar al Congreso”, dice Cuadra, quien regresó cuando se acabó el proyecto CEDEJU, y, según él, no expulsado como aseguró el diputado.