- Otra vez, menores matando a menores
Mario Sánchez P. [email protected]
El adolescente sospechoso en el caso del homicidio de Juan Daniel Lezcano Godoy (14), vendedor de algodones de azúcar, ocurrido al atardecer del viernes 10 de agosto durante el desfile hípico en Managua, fue acusado ayer ante Ada Venicia Vanegas, titular del Juzgado de Menores y Adolescentes de Managua.
Otro de los involucrados en el homicidio, Renato Javier Navarro, de 22 años, también fue acusado en los tribunales del Crimen, informó la teniente Diana Murillo, jefe de Información y Análisis de la División Tres de la Policía Nacional.
Tanto el autor del disparo que segó la vida del niño Lezcano Godoy como el joven Navarro, fueron acusados de los delitos de homicidio y exposición de personas al peligro, dijo la teniente Murillo.
Con ellos también fueron acusados un menor de 16 años y dos jóvenes de 17 y 18 años.
Otros tres, cuyas edades oscilan entre los 14 y 16 años, fueron dejados en libertad por considerar que no están relacionados con el crimen.
EXPLICACIONES
La teniente Murillo explicó que el homicidio del menor Lezcano Godoy ocurrió detrás del kiosco del Parque El Carmen, ubicado en la Rotonda El Güegüense (Plaza España), cuando el desfile hípico hacía su recorrido por ese sector.
Se supone que en ese momento estalló un pleito por asunto de ventas entre vendedores de algodones de azúcar, agua helada y otras golosinas, quienes además de ofenderse, comenzaron a agredirse.
Fue en ese instante que uno de los menores que aparentemente participaba en la trifulca, sacó un arma 22, marca Star, e hizo varios disparos, de los cuales uno impactó la frente del niño Juan Daniel Lezcano Godoy, quien cayó agonizante, mientras los participantes en la trifulca se daban a la fuga.
DISTINTAS PROCEDENCIAS
La víctima procedía de Matagalpa, pero en Managua se alojaba en casa de una hermana, en el Barrio René Cisneros, ubicado de la Colonia del Periodista siete cuadras al lago.
En tanto el autor y demás involucrados en el homicidio viven en diversos lugares de Managua; en los barrios Monseñor Lezcano, San Judas, de la Casa Ricardo Morales Avilés hacia el lago y en el sector del Cine Cabrera, lo que sugiere que el autor y coautores no integraban una pandilla como se ha dicho.