Don Andrés Cuesta Gutiérrez en el lugar y con los utensilios de su trabajo.

El cordero, don Andrés, Gargantúa y Pentagruel

Mario Fulvio Espinosa [email protected] Para conmemorar cada año la salida de Egipto los israelitas comían el delicioso cordero pascual, es decir, la cría de menos de un año de la oveja común. Como no existían las especias, que siglos después llevó Marco Polo desde el Asia, el cordero se comía asado y condimentado con algo […]

Mario Fulvio Espinosa [email protected]

Para conmemorar cada año la salida de Egipto los israelitas comían el delicioso cordero pascual, es decir, la cría de menos de un año de la oveja común.

Como no existían las especias, que siglos después llevó Marco Polo desde el Asia, el cordero se comía asado y condimentado con algo de sal y algún vinagre.

Que era exquisita esa carne no cabe duda, pues los judíos se chupaban todos los dedos e incluso las barbas y dejaban los huesos mondos y lirondos.

Con la idea de gozar del gusto gastronómico de los paisanos de Jesús, nos remontamos hasta el kilómetro 31 y medio de la carretera a Masaya, donde está situada la “Casa Pepe”, que no es de ningún José sino de don Andrés Cuesta Gutiérrez, amo y señor del Cordero a la Parrilla.

Por el módico precio de tres comimos cuatro, adornando el cordero con la exquisita ensalada que especialmente preparó para nosotros el joven Léster Hernández. Nos chupamos hasta los codos.

Y venía el ipegüe. Ya serenitos, después de la comilona, entablamos –entre sorbito y sorbito de exquisito café–, una gran platicona con don Andrés, hombre de mucho mundo, de numerosas aventuras y de amena conversación.

Qué… ¿no quiere cordero? Pues también, ¿qué tal si se come un conejo o un pato a la parrilla? Porque este don Andrés es capaz de dejar triste de la comilona a Gargantúa y a Pentagruel.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí