Danilo Saborío BarretoÁlvaro Peña Rivas Roberto Salinas Martínez
El Movimiento Conservador de Louisiana desea felicitar a través de este medio al Partido Conservador de Nicaragua por el gran desafío que ha reasumido de continuar con la gran cruzada cívica de proveer al pueblo de Nicaragua una opción política decorosa ante fuerzas que hoy pretende monopolizar y controlar a la incipiente democracia nicaragüense.
Nuestra organización desea ponerse a la disposición de nuestros candidatos que hoy simbolizan las esperanzas que reclama el pueblo de Nicaragua de alcanzar un gobierno concretamente democrático y representativo como hoy lo propone el insigne candidato del partido, Doctor Alberto Saborío, persona distinguida y digna para representar a nuestro gran movimiento.
Manifestamos nuestro humilde sentir de que individuos que cambian sus elementos de juicio en un abrir y cerrar de ojos no son válidos de crédito, ya que una de las virtudes de un buen servidor público debe ser su convicción a los principios por los cuales ha llegado a participar en la arena política.
Aceptamos y reconocemos que las utilidades morales que nos brindan los principios conservadores, también nos pueden contraer sacrificios corporales, económicos y sociales que conllevan ser parte de una organización que lucha con fuerzas adversarias que habitúan aprovecharse del privilegio coercitivo o legal que les brinda el estado para fustigar a sus adversarios políticos como nos sucedió durante la dinastía somocista y la sandinista.
Nuevamente aplaudimos y respaldamos los esfuerzos del Partido Conservador al batallar por consumar una campaña electoral a sólo cuatro meses de las elecciones. Pero deseamos declarar públicamente que confiamos en el talento de discernir que posee el pueblo de Nicaragua para que haciendo uso de los elementos de juicio que hoy por hoy son del dominio público logre así tomar una decisión correcta y pertinente a la hora de votar.
Si nuestros razonamientos y conceptos del electorado nicaragüense son precisos podemos presagiar que este noviembre Nicaragua tendrá un gobierno conservador instituyéndose así los preceptos republicanos que permitirán reverdecer las esperanzas perdidas de nuestro pueblo que hoy sufre de malas administraciones públicas y del personalismo de gobiernos autócratas.
Hoy más que nunca Nicaragua y nuestro pueblo necesitan una alternativa política como la que el doctor Alberto Saborío ha propuesto y un congreso independiente y fiel a los intereses del pueblo, como lo son los candidatos del conservatismo.
Nicaragua demanda un relevo moral, político y social y sólo el conservatismo puede proporcionarlo.
Firmamos por nuestros principios políticos de Dios, Orden y Justicia el día 6 de agosto del año 2001.