La formación de equipos de alto rendimiento en la Empresa Nicaragüense

Adell Vega* En muchas organizaciones nicaragüenses suele ser común escuchar expresiones como “no amigo, aquí se hace un trabajo de equipo”. “En esta empresa contamos con equipos de trabajo altamente calificados”. “Los equipos de atención al cliente que tenemos…” Y aunque la palabra equipo suele aparecer por todos lados, en la práctica, los resultados que […]

Adell Vega*

En muchas organizaciones nicaragüenses suele ser común escuchar expresiones como “no amigo, aquí se hace un trabajo de equipo”. “En esta empresa contamos con equipos de trabajo altamente calificados”. “Los equipos de atención al cliente que tenemos…” Y aunque la palabra equipo suele aparecer por todos lados, en la práctica, los resultados que se observan en esas organizaciones parecen dar cuenta de otra cosa.

Departamentos que hacen la guerra entre sí, trabajadores que se preocupan por el cumplimiento de sus actividades sin importar la visión y misión de su compañía, grupos que se involucran en encarnizados conflictos laborales, críticas fulminantes que se cruzan en los pasillos sobre las competencias de uno y de otro y una pobre comunicación en los distintos niveles de la organización, se conjugan para convertir nuestras empresas en una bomba a punto de explotar.

En los comportamientos que acabo de describir y que se viven diariamente en muchas compañías nacionales, realmente ¿apreciamos los resultados positivos de un trabajo en equipo? Me parece que la respuesta es no.

Los componentes básicos que se definen para el trabajo en equipo son “La cooperación, la confianza y la cohesión”. La cooperación entendida como “los esfuerzos de todos los miembros que integran el equipo para lograr los objetivos propuestos”, la confianza expresada como la “credibilidad en las intenciones y en la conducta de las otras personas” y finalmente la cohesión como el “sentido de nosotros que trasciende las diferencias y motivaciones individuales”.

El trabajo en equipo ofrece resultados muy distintos a los que se observan en muchas organizaciones: mejora la calidad del trabajo y el servicio, crea un clima favorable al desarrollo de la creatividad y las iniciativas, aumenta la motivación y la satisfacción de los trabajadores, facilita el aprendizaje y el intercambio de información, desarrolla habilidades y produce una mejora permanente en los métodos de trabajo que nos permite incrementar considerablemente las utilidades.

Considero que por su importancia, la formación de equipos en las organizaciones, debe ser la tarea de los próximos años en la empresa nicaragüense. Los grupos constituyen, poderosos y eficaces instrumentos de cambio. En muchos países que han tenido un repunte económico importante en los últimos 30 años, la persona y en particular el trabajo de equipo, han constituido un aporte significativo que ha hecho de la actividad empresarial algo sumamente redituable.

En el ámbito de la piscología industrial y organizacional, existe consenso en considerar al equipo de trabajo como la clave de las organizaciones futuras. Japón uno de los países del mundo donde más se emplea esta modalidad de trabajo, ha tenido resultados sumamente satisfactorios en este campo. La experiencia de Japón en la búsqueda de la calidad total ha permitido conocer que el equipo es algo más que un grupo de personas realizando una simple tarea.

El enfoque japonés de producción de tecnología sin defecto o directiva participatoria, ha permitido que los integrantes de los equipos se involucren en el perfeccionamiento de la tarea y de los productos que lanzan al mercado. Esta filosofía empresarial le ha permitido a Japón ocupar un lugar especial en la economía mundial al lado Estados Unidos y Alemania.

En Nicaragua las exigencias del entorno y los tratados de libre comercio nos imponen la necesidad de descubrir y practicar dentro de la empresa, nuevas formas de organización que permitan alcanzar niveles deseables de satisfacción y calidad.

El equipo, constituye la unidad fundamental de la organización. Actualmente es sumamente extraño encontrar una organización de cierta importancia, en la que no existan equipos de trabajo y aunque en Nicaragua esto no es una práctica acostumbrada, los resultados positivos de esta experiencia en otras partes del mundo constituyen la mejor credencial para su implantación en nuestro país con los ajustes propios de nuestra realidad.

La lección es de cada uno de nosotros, el deseo de implantar nuevas formas de organización debe originarse primero en nuestro interior y posiblemente ejerza poca o ninguna influencia el artículo que escribe un desconocido sobre el tema, pero aún con estos atenuantes los invito a hacer la prueba, sólo así podremos enterarnos si una nueva idea funciona.

Los seres humanos no estamos genéticamente programados para mirar al mundo de una sola manera, ¿entonces? Yo creo que vale la pena ¿Y usted?

* Investigador para asuntos empresariales.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí