¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo
de todos mis secretos!
¡Oh cuán dulce y tierna Eva
suave en su andar, delicada en su hablar
lámpara de mi corazón
que iluminas el oscuro y ciego
camino de mis deseos!
Un día estuviste en mi seno,
te abrigué y cubrí con mis besos;
son recuerdos donde moran los sueños.
Y aunque hoy no estás en mis brazos,
la llama del amor aún arde y vive…
Cada instante que estuviste a mi lado
es un tesoro escondido en mi corazón,
recordando a cada momento que pasa
“que las muchas aguas no podrán apagar nuestro amor”.
Ángel