- Pese a que existe la Ley de Prevención, Rehabilitación y Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, este sector demanda acceso al empleo y condiciones para mejorar su calidad de vida
Carol Murguía – [email protected]
CHINANDEGA.- Ulma Paola Esquivel todos los días lucha por alcanzar su mayor anhelo: encontrar trabajo. A sus 24 años es secretaria ejecutiva, reside en Chinandega y sufre de discapacidad, lo cual, según manifiesta, es la principal limitación que enfrenta para obtener empleo.
Durante tres meses, Ulma hizo prácticas secretariales en un organismo que brinda servicios de salud reproductiva en Chinandega. Su hermano Raúl le ayudó todos los días llevándola y trayéndola en bicicleta desde su casa al trabajo.
Ulma Esquivel ganó el respeto y la admiración de sus compañeros de trabajo por su desempeño y por el esfuerzo que le significa movilizarse, pero no obtuvo el empleo.
“Siento una gran frustración cuando la gente duda de mi capacidad solamente por la discapacidad que sufro”, afirma Ulma, quien considera ser “una buena secretaria, hice un buen trabajo, estoy segura de eso, pero me da mucho miedo enfrentarme a la posibilidad de quedarme sin trabajo toda mi vida porque no se me acepte como soy”, expresó.
EXPECTATIVA EN LA LEY AUN FRUSTRADAS
Tomando como referencia la Ley 202 de “Prevención, Rehabilitación y Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad”, aprobada en septiembre de 1995, esta joven pensó que a raíz de su promulgación legislativa, aumentarían las oportunidades laborales para las personas que padecen discapacidad física.
“Estoy segura de que si la Ley 202 se cumpliera tendría la oportunidad de tener un trabajo y demostrarle a todos que soy capaz de desempeñarme eficientemente”, dice esta joven que presenta una enfermedad que afecta su columna, piernas, y que le dificulta en gran medida ponerse en pie y caminar.
Por el momento, Ulma tiene un trabajo que le brinda satisfacciones personales, pero no le genera ingresos, colabora con el programa radial: “En Marcha”, que cada sábado produce la Organización de Mujeres Discapacitadas de Chinandega y se transmite por la radio Stereo Cristal.
BENEFICIOS QUE CONTIENE LA LEY
La Ley 202 establece que las personas con discapacidad deben recibir educación, formación laboral o técnica, necesarias para su inserción en algún área de trabajo.
También manda a toda empresa estatal, privada o mixta a contratar o tener contratado por lo menos a un discapacitado en una proporción de cincuenta personas a una, según la planilla de empleados.
Nancy Guadamuz, coordinadora del Programa de la Mujer de la Fundación Solidez, un organismo no gubernamental que trabaja por las personas con discapacidad en Nicaragua, sostiene que “nadie cumple con la Ley, lo más frecuente es cerrarles las puertas de las empresas e instituciones, porque es más fácil decirle que no a un discapacitado que enfrentar los propios prejuicios que hay en su contra”, señala Guadamuz.
PRINCIPALES DEMANDAS
Las principales necesidades de las personas con discapacidad continúan siendo el acceso adecuado y oportuno a la atención médica y medicamentos, educación, y la inserción laboral. Respuestas a cada una de estas necesidades están contempladas en la Ley 202, legislación que aunque se aprobó no logró cumplir sus objetivos.
El único de los 26 artículos de la Ley que intentó ponerse en práctica fue la creación del Consejo Nacional de Prevención, Rehabilitación y Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, coordinado por el Ministerio de Salud e integrado por diferentes entidades estatales.
Las funciones de este órgano son: prevenir, incentivar y coordinar los esfuerzos para poner en práctica la Ley 202. “Pero el único paso que se dio fue crear el Consejo. No funciona por falta de presupuesto, por lo tanto, no hay forma de hacer cumplir la Ley”, afirma Guadamuz.
LEY 202
La Ley de Prevención, Rehabilitación y Equiparación de Oportunidades para las Personas con Discapacidad, obliga al Estado y a la sociedad civil a establecer sistemas de rehabilitación física, mental y social para la incorporación de discapacitados a la vida social, y establecer acciones legales y morales que les dé igualdad de oportunidades en su integración laboral, recreativa y social.
OPORTUNIDADES DE DESARROLLO
– Una de las primeras metas para las mujeres con discapacidad es salir de sus casas y llegar a la escuela. Según los estudios que realizó la Fundación Solidez, en diez años de trabajo, la mayor parte de las mujeres organizadas apenas cursaron entre el tercero y sexto grado de primaria, una situación que las aleja del mercado laboral bien remunerado.
– De 1,380 mujeres integradas en las catorce organizaciones del país, actualmente sólo cinco estudian en la universidad, y sólo una culminó estudios superiores. Mediante el financiamiento del organismo, “Un Mundo en Acción” (One World Action) con sede en Inglaterra. Solidez brinda apoyo a los núcleos de mujeres para que mejoren su nivel de organización y ayuden a las que permanecen encerradas en sus casas por miedo a las burlas y el rechazo social.
– También se imparten programas de educación para adultos y talleres de motivación, autoestima y equidad de género. 536 mujeres recibieron capacitación en actividades productivas que les permitirán disponer por primera vez de un ingreso.
– Solidez apoya a diez de las catorce organizaciones para promover la inserción laboral. Así, los núcleos de Waslala, Chinandega, El Viejo, Estelí, Ocotal, La Dalia, Granada, Belén, Fátima (San Marcos) y Managua formaron sus propios talleres de elaboración de piñatas, tejido, costura, belleza, repostería y floristería, donde trabajan las mujeres.