Está preso en Virginia supuesto “coyote” nica

Juan Rodrí[email protected] Tres nicaragüenses, treinta y seis ecuatorianos y dos dominicanos que navegaban en el Golfo de Fonseca rumbo a Estados Unidos, fueron sorprendidos por la Policía Civil de El Salvador que los apresó por indocumentados. La noche del domingo 22 de abril pasado, tres embarcaciones repletas de indocumentados (la mayoría ecuatorianos) fueron detectadas a […]

Juan Rodrí[email protected]

Tres nicaragüenses, treinta y seis ecuatorianos y dos dominicanos que navegaban en el Golfo de Fonseca rumbo a Estados Unidos, fueron sorprendidos por la Policía Civil de El Salvador que los apresó por indocumentados.

La noche del domingo 22 de abril pasado, tres embarcaciones repletas de indocumentados (la mayoría ecuatorianos) fueron detectadas a la entrada del caserío Barrancones, departamento de La Unión, en El Salvador.

Una de las embarcaciones, en la que iban los nicaragüenses, fue ametrallada por las autoridades salvadoreñas. El resto logró escapar.

Las embarcaciones partieron de algún punto del litoral Pacífico de Nicaragua con destino a La Unión, y cuando las autoridades salvadoreñas abordaron la lancha, el capitán del barco se tiró al agua.

Los nombres de los nicaragüenses detenidos en el Golfo de Fonseca, son: Marvin José Pérez Romero, Eddy Alberto Maldonado Palma y Adalid Palma Maldonado, quien junto a Pérez Romero fueron deportados hacia Estados Unidos.

Las autoridades salvadoreñas sospechan que Palma Maldonado era uno de los “coyotes” que guiaba al grupo de indocumentados, porque es la segunda vez que ingresa a ese país con extranjeros. Sin embargo, los familiares de éste negaron esa versión ante la Policía de El Salvador.

Los nicaragüenses dijeron a las autoridades de El Salvador que un amigo les había contado que conocían a una persona que llevaba gente a los Estados Unidos, “mojados”, que la próxima salida era el domingo 22 de abril de 2001, y que cobraba entre tres mil y cuatro mil dólares por el trabajo.

Los nicas dijeron que para contactarse con el “coyote” les dieron sólo un número telefónico y un seudónimo.

Los “coyotes” hacen un arreglo individual con cada “cliente”, y cuando llegan a cierto punto, otra persona se hace cargo de los emigrantes que llevan contraseñas en sus ropas.

La partida

Marvin José Pérez, Eddy Alberto Maldonado Palma y Adalid Palma Maldonado, dijeron a la Policía salvadoreña que ellos se unieron a un grupo de ecuatorianos y dominicanos.

Todo iba bien hasta que llegaron al Golfo de Fonseca y un guardacostas salvadoreño los interceptó y comenzó a dispararles.

Los emigrantes se tiraron al piso de la lancha, boca abajo, pero tres ecuatorianos resultaron heridos, los que fueron identificados como José Vicente Albarracín, Oscar Enrique Espinza Neira y Luis Ernesto Mendieta Márquez.

Los coyotes sugieren a su “clientes” que sólo lleven una o dos mudadas, jabón de baño y un cepillo dental.

Los dos dominicanos, Tirso Santana Guerrero y Apolinar Bueno, revelaron que ellos llegaron a Nicaragua el 6 de abril en una balsa y entraron por la costa caribeña.

Nicaragüense deportado

Adalid Palma Maldonado es originario de la comarca Paredes, jurisdicción de Murra, departamento de Nueva Segovia.

El joven nicaragüense partió el 22 de abril desde Potosí, Chinandega, con el grupo de ecuatorianos y dominicanos, según reveló su papá Miguel Palma Valle.

Dijo que su hijo iba legal, incluso pensaba utilizar documentos aceptados por el CA-4 (acuerdo de libre circulación entre Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala), porque su destino era Guatemala, de donde saltaría a los Estados Unidos.

La última vez que Miguel vio a su hijo fue el 30 de abril en El Salvador, hasta donde viajó para saber cómo se encontraba, tras conocer la noticia de que su embarcación había sido tiroteada.

Todos los detenidos estaban bajo la jurisdicción de la Dirección General de Migración y no de la Policía.

Dice que los autoridades le aseguraron que en pocos días lo iban a deportar hacía Nicaragua, pero fue deportado hacia los Estados Unidos el primero de mayo, vía aérea, y lo más probable es que enfrente cargos por tráfico internacional de indocumentados.

El ansiado “sueño americano” se le convirtió en tormento, porque está en los Estados Unidos, pero en la celda de una de las prisiones de mayor seguridad del Estado de Virginia, según constató la Cancillería nicaragüense. Igual suerte corre el nicaragüense Marvin José Pérez Romero.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí