Una gota se derrama del alma
helada de una estrella fugaz
a la que no le volvieron a rogar
un deseo mágico ni una ilusión de papel.
Un trozo de sueño yace olvidado
en el desierto de los ojos de
una ilusión que se perdió en una noche
de tormenta y oscuridad…
Otro día que pasa, es otro mundo
que raya el firmamento de un universo
que se desprende de mi ventana
y lo oculta la niebla…
De mis manos se escapó
la nube celestial que transportaba
en sus entrañas la luz
de un amanecer futuro,
dejando la noche sin luna
de un presente melancólico.
Pablo Javier Loáisiga Salazar