René Vallecillo Quiroz, Ex viceministro de Finanzas.

René Vallecillo: “Hay que revisar el sistema tributario en Nicaragua”

La política fiscal, ligada directamente a las recaudaciones de ingresos tributarios, cuenta con un gran peso en la economía nicaragüense, el especialista en la materia actualmente urge una revisión, pues está basado en el consumo y no en el patrimonio Martha Danelia [email protected] De archivista a viceministro de finanzas, René Vallecillo Quiroz logró estar en […]

  • La política fiscal, ligada directamente a las recaudaciones de ingresos
    tributarios, cuenta con un gran peso en la economía nicaragüense,
    el especialista en la materia actualmente urge una revisión, pues está
    basado en el consumo y no en el patrimonio

Martha Danelia [email protected]

De archivista a viceministro de finanzas, René Vallecillo Quiroz logró estar en las tres administraciones públicas, antes de la actual, desempeñando diferentes cargos en el entonces Ministerio de Finanzas. Cargos que van desde archivista, pasando por director de ingresos y finalizando como viceministro de finanzas. Ahora maneja una empresa de consultoría en temas tributarios. “Si uno se dedica a su trabajo, no se mete en política, trabaja como técnico, tiene cierto grado de fidelidad y ética, es honesto, uno tiene la posibilidad, con o sin Ley de Carrera Administrativa y Servicio Civil, mantenerse en el trabajo”, comenta Vallecillo durante la entrevista que le realizó LA PRENSA.

LA PRENSA: ¿Cómo es que usted llega a la dirección de ingresos por primera vez?

René Vallecillo: Cuando me bachilleré en 1975, mi papá (q.e.p.d.) me consiguió trabajo en la Dirección General de Ingresos, en el Impuesto sobre la Renta (IR) como archivista de ese impuesto. El trabajo de un archivista es tener las cosas al día y encontrarlas (cuando se necesitan), recuerdo que había un buen cúmulo de trabajo y comencé a realizarlo de manera rápida y ágil, poniéndolo al día, esto fue observado por mis jefes, entonces me fueron elevando de nivel, pasé a ser analista del IR, después supervisor, jefe de sección, de departamento hasta llegar a ser jefe del IR. Con el gobierno sandinista llegué a ser subdirector general de ingresos, en el gobierno de doña Violeta ocupé dos cargos, como director general de ingresos, por dos años y como viceministro de finanzas por cuatro años, en los cuales tuve mucha experiencia, adquirí muchos conocimientos, me relacioné y aprendí con mucha gente, y conocí más (a fondo) de las cosas que se tienen que ver en un gobierno. Ahora que me dedico a la consultoría, he puesto (todos mis conocimientos) a disposición de las empresas donde, con éxito, he logrado ser aceptado por el mercado. No me puedo quejar, me va bien, he podido dar respuestas a muchas inquietudes de las empresas. Siento que me he realizado como profesional.

LP: Fue funcionario en dos gobiernos, [el] sandinista y [el] doña Violeta, donde la política impositiva fue fuertemente cuestionada, ¿en qué se diferenció una de la otra y por qué se mantuvo en ambas?

RV: Bueno. Estuve en tres gobiernos. Entré en el tiempo de Somoza, estuve en el tiempo sandinista y [de] doña Violeta. Lógicamente, cada uno tiene sus características particulares. En el caso de Somoza, era una política tributaria basada en obtener ingresos y en hacer un gasto público en función de lo que necesitaban las instituciones. En el caso del gobierno sandinista, se le dio un carácter social. La política tributaria fue fuerte en el tiempo del sandinismo, ¿por qué?, porque el gasto público era tan grande que requería de mayores ingresos que nunca se logró obtener porque el sector privado cada día fue más pequeño; además llegaron a tasas tan altas como el 60 por ciento del IR que para una empresa es algo que no la deja desarrollar. En el caso de doña Violeta, tuve más dirección de lo que era la política tributaria puesto que ya tenía cargos mayores, se inició un proceso de simplificación, de bajar los impuestos, IR bajó del 60 al 30 por ciento, pero se amplió la base de contribuyentes y se le dio más oportunidad al sector privado que se ha desarrollado. Lo de la legislación, en términos del poder Ejecutivo, fue implementando a partir del gobierno sandinista cuando en 1980 se estableció la facultad de colegislación de la Junta de Gobierno o Consejo de Estado que existía en ese momento. En la Constitución de 1987 prevaleció la facultad legislativa del poder Ejecutivo en materia fiscal, cuando llegó doña Violeta siguió con esas facultades y fue hasta 1995 que se cambió con las reformas constitucionales.

¿Cuál fue la clave para mantenerme durante estos tres gobiernos?: Uno, si uno se dedica a su trabajo, no se mete en política, trabaja como técnico, tiene cierto grado de fidelidad y ética, honesto, uno tiene la posibilidad, con o sin Ley de Carrera Administrativa y Servicio Civil, mantenerse en el trabajo porque debemos despolitizar al servidor público, eso es uno de los grandes problemas que tiene Nicaragua, que llega un gobierno los quitan a todos y vuelven a poner a otros (funcionarios), creo es hora que acabemos con eso.

LP: De las tres administraciones, ¿en cuál se considera que fue partícipe de las políticas tributarias?

RV: Definitivamente que el gobierno de doña Violeta porque fui director general de ingresos, tenía una participación más beligerante y cuando llegué a viceministro ya tenía una mayor responsabilidad sobre lo que se estaba haciendo en términos fiscales en Nicaragua. Antes era más un administrador y con el gobierno de doña Violeta me convertí en un gestor de la política, participé en las reformas tributarias de doña Violeta que han sido muy exitosas, lo cual quitamos obstáculos para que el sector privado se pudiera desarrollar en Nicaragua.

LP: ¿Qué fue lo más importante de esas reformas tributarias durante la administración de doña Violeta?

RV: Lo más importante fue tener la posibilidad de bajar las tasas, simplificar, eliminar impuestos y seguir recaudando más de lo que se recaudaba anteriormente, ¿por qué?, porque con menos impuestos, menos tasas, una tasa más amplia y dando la oportunidad a que el sector privado pudiera desarrollarse, es la medida que permite que este sector privado se desarrolle y desarrolle asimismo la economía. Por eso es que vemos que en Nicaragua la economía comenzó a crecer en el período de doña Violeta, precisamente porque el sistema tributario ahogaba a las empresas, era muy alto, muy oneroso y comenzó a bajar, eso hizo que viniera más inversión, se devolvieron empresas al sector privado, comenzaron a tributar muchas de ellas y comenzamos a tener acuerdos con los organismos internacionales.

LP: ¿Por qué durante el gobierno de doña Violeta se emitieron un sinnúmero de acuerdos en materia impositiva?

RV: Le quiero contar. Cuando llegó doña Violeta, habían 17 impuestos, en el Impuesto Selectivo de Consumo habían tasas de hasta el cien por ciento. El gobierno de doña Violeta lo que hizo es simplificar el sistema tributario y lo convirtió en un sistema de prácticamente cuatro impuestos, se necesitaba solvencia desde para salir, ir a juicios, se eliminó la solvencia y sólo quedó para importar; entonces, ¿qué [es] lo que pasó?, hubo una simplificación, una reducción y una facilitación en el sistema tributario, pero ¿qué es lo que pasaba?, Nicaragua tuvo un problema en el ínterin, ¿cuál fue?, que el gobierno de los Estados Unidos no aprobó el “waiver”, creo que en 1992. Entonces, al no venir recursos a Nicaragua, tuvo que tomar medida impositivas fuertes, [entonces] hubo como un retroceso en cierta manera, pero motivado por una situación de fuerza mayor externa completamente al gobierno porque no se le daba respuesta a las propiedades de los norteamericanos. En ese ínterin se creó un Arancel Temporal de Protección (ATP) porque Nicaragua venía de estar en una situación muy difícil. (Como) los productos centroamericanos entraban a Nicaragua sin pagar un solo centavo, eso fue una situación difícil para todo el sector privado, entonces los gobiernos centroamericanos decidieron darle un tratamiento especial a Nicaragua y se creó el ATP para que Nicaragua le pudiera cobrar a los productos centroamericanos y, de esa manera, proteger temporalmente la producción nacional. Después habían dos impuestos, un selectivo de consumo y otro de bienes suntuarios, se funcionó en el IEC (Impuesto Específico de Consumo) y se estableció un solo impuesto a la importación. Entonces, si usted ve, básicamente, hoy existen los impuestos que dejó el gobierno de doña Violeta. Un Impuesto sobre la Renta, un Impuesto General al Valor, un Impuesto Específico de Consumo y los Derechos Arancelarios a la Importación. Hay que ver las reformas tributarias como un proceso. No existe una reforma tributaria única, de un momento y se acabó. Siempre se va buscando la manera cómo con el menor costo posible para las empresas, paguen la mayoría de ellas. Esa debería ser la lógica. Que haya una base muy amplia pero que las tasas no sean tan grandes.

LP: ¿Se logró el objetivo con el gobierno de doña Violeta?, ¿se amplió la base de contribuyentes?

RV: Se amplió la base de contribuyentes. Recuerdo que habían como 20,000 contribuyentes y cuando nosotros, ya habían como 60,000 contribuyentes, se había triplicado el número de contribuyentes en los seis años de doña Violeta. Llegamos a recaudar alrededor de 4,000 millones de córdobas en el último año.

LP: En 1997 hubo lo que se considera como la más grande reforma tributaria, ¿cómo califica ese paso que dio esta administración a través del Parlamento?

RV: Bueno, había que hacer la reforma tributaria. Es más, un año antes el gobierno de doña Violeta la quiso efectuar, pero como el gobierno no tenía partido en la Asamblea Nacional, entonces no había esa vinculación política entre los diputados y el Ejecutivo, entonces nunca hubo el consenso necesario. Incluso, al final, la Asamblea aprobó las reformas tributarias de doña Violeta, pero como había sido, supuestamente, introducida fuera de la Secretaría, entonces la Corte Suprema, en la eliminación de todas las leyes que había emitido la Asamblea Nacional en los últimos meses de su mandato, fue eliminada. Entonces, sí había necesidad de una reforma tributaria porque había que ajustar la política tributaria y comercial a las nuevas condiciones económicas. Las reformas tuvieron aspectos de favorecer más al sector agropecuario, liberalizar más la economía, hubo desgravación en el ATP y DAI, eliminación de impuestos municipales, licencias y matrículas que no tenían razón de ser. Más del 70 por ciento de las reformas tributarias de este gobierno ya había sido planteada por el gobierno anterior, pero ellos les hicieron sus afinamientos con sus perspectivas, su nueva visión económica. Se eliminaron una serie de exenciones para que todos pagaran, sin embargo en la práctica ¿qué ha pasado?, se eliminaron una serie de exenciones pero se han creado otras; ahora tengo mis dudas sobre si antes habían más exenciones que ahora. Sin embargo, creo que ha sido sano, aunque veo que ahora la desgravación arancelaria (DAI) está siendo reformada por el señor Presidente (Alemán), se ha vuelto al 15 por ciento, estamos regresando a lo que nosotros habíamos planteado en nuestras reformas que era del 15 por ciento del DAI.

LP: Después de las reformas tributarias de 1997, ha habido prácticamente una reforma por año a esa misma, ¿han sido necesarias?

RV: Las reformas fundamentalmente han sido recaudatorias. No han sido reformas con una visión de política tributaria, de buscar cómo mejorar las condiciones económicas de los sectores privados, sino que ha sido con una visión más que todo gravando a la industria fiscal, ya sea por la vía de cambio de tasa o el cambio de base imponible, donde lo que se ha buscado es recaudación. Desde el punto de vista del déficit fiscal, que todavía es muy alto, definitivamente que tiene su lógica haber hecho esto, pero hay que revisarla y analizarla bien porque en la práctica hemos visto que estas empresas más bien por la vía de volumen han dejado de pagar impuestos, al caerse las ventas hay menos impuestos.

LP: ¿Entonces, los fines recaudatorios se han cumplido?

RV: Creo que la cumplió al inicio, pero después, al mediano plazo, es necesario que los precios sean accesibles, razonables, para que haya una mejor recaudación.

LP: ¿Eso significa que podría necesitarse otra reforma, pero encaminada hacia una política tributaria más firme?

RV: Creo que hay que revisar el sistema tributario en Nicaragua porque el problema del sistema tributario en Nicaragua es que está basado fundamentalmente en impuestos al consumo y a los costos de producción, entonces tenemos que volver este sistema tributario dirigido a la ganancia y al patrimonio. No podemos seguir cobrando impuestos antes que las empresas ganen, por eso nos encontramos que este sistema tributario es oneroso, aumenta los costos de producción y le resta competitividad al sector privado porque se paga demasiado impuesto y tenemos una carga tributaria alta. Para revisar este sistema tributario hay que estar consiente de que hay que revisar el gasto público porque no podemos revisar y bajar los impuestos o hacer un sistema tributario tendiente a la inversión y producción, si, por el otro lado, tenemos una pesada carga de gastos. Hay que revisar la grasa, burocracia, los gastos superfluos, gastos confidenciales, hay que revisar la corrupción definitivamente. Probablemente haya una reforma tributaria en el próximo gobierno y tiene que ser normalmente en el primer año porque es cuando el gobernante que acaba de entrar tiene su mayor capital político.

DOS DECADAS EN UN MINISTERIO

– René Vallecillo se considera de origen humilde. Hijo del matrimonio conformado por Ricardo Vallecillo y Luisa Amanda Quiroz. Padre de cuatro hijos, tres de ellos mujeres.

– Graduado en Economía, continúa sus estudios obteniendo postgrados en Política Fiscal, Administración Funcional, Maestría en Administración, recientemente terminó sus estudios de Derecho.

– “Creo que el profesional de hoy debe ser un profesional que conozca las diferentes disciplinas que tienen que ver con su trabajo”, expresa Vallecillo.

– Actualmente maneja una empresa de Consultoría Fiscal, la cual surge de su experiencia como funcionario del entonces Ministerio de Finanzas.

– “Fueron 21 años los que trabajé en el Ministerio de Hacienda. Yo estaba consciente que al haber asumido un cargo, considerado político, aunque no me considero político y nunca he militado en ningún partido, lo cual me permite más libertad de tener mi pensamiento propio. Como sabía que venía un nuevo gobierno, estaba consciente que había que ir a trabajar a la llanura, a la calle y dije: Aquí mi capital —yo nunca he tenido dinero—, es mi conocimiento, experiencia, estudios, relación, y eso es lo que hice, he puesto mis conocimientos al servicio de la gente y suerteramente la gente me ha tenido confianza, he sido aceptado en el mercado”, agrega.  

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