Leopoldo López Arias/[email protected]
MASAYA.- Vecinos del Barrio San Jerónimo y familiares de María Cristina Baltodano, se apostaron frente a la casa que ella ocupa desde hace 47 años, para impedir que fuera lanzada a la calle por sentencia de desalojo que dictó la Jueza Local Civil de Masaya, Licda. María Amanda Tiffer
La sentencia que ordena el desalojo de un solar esquinero urbano, donde se ubica la casa de María Cristina, fue dictada en abril por la jueza, pero se haría efectiva el sábado pasado, sin embargo, los vecinos lograron impedir la acción judicial.
Para evitar un enfrentamiento entre las autoridades policiales y los pobladores del barrio, se dio una audiencia en el Juzgado Local, en la que María Cristina pidió a su sobrina y demandante, Rosa Auxiliadora Baltodano Fajardo, que le diera un plazo de seis meses para buscar dónde irse.
Aunque Rosa Auxiliadora no cedió el plazo solicitado, la jueza envió oficio al jefe de procesamiento judicial para que a las 10 de la mañana del 13 de junio del año 2001, se proceda con el desalojo en caso que María Cristina no haya dejado el local.
La señora María Cristina mostró a LA PRENSA documento del testamento y el plano de la finca urbana que dejara al fallecer su mamá de crianza, Josefa Cruz Reyes, a favor de ella y su hermano, José Antonio Baltodano Soza, lo mismo que el certificado de defunción.
La afectada refiere que el litigio por la propiedad surgió después que su hermano José Antonio, cedió los derechos hereditarios a su hija Rosa Auxiliadora, quien la demanda por comodato precario.
BUSCAN MEDIADOR
El Lic. José Antonio Baltodano, reconoció que su prima-hermana, María Cristina, toda la vida ha vivido allí. “Hay un litigio familiar sobre cuestiones de herencia, ella tiene la posesión, pero la verdad es que su tía, al morir, hizo otro testamento donde su última voluntad era que la propiedad me quedara sólo a mí”, afirmó.
Luego, José Antonio entregó la propiedad en herencia a sus hijas, pero ahora surge el problema, al cual le buscan una salida negociada, según declaró Baltodano.
Para ello, José Antonio y su hija Rosa Auxiliadora buscaron en la Basílica de La Asunción al vicario Monseñor Francisco Castrillo, para que sirva de mediador en el conflicto.
Por su parte, Eveling Montoya Baltodano, sobrina de la demandada, dijo que toda la familia está a favor de María Cristina porque están seguros que el deseo de su tía era que la propiedad le quedara a los dos hijos de crianza, lo mismo opinaron varios vecinos.
Agregó que los afectados jamás tuvieron dinero para pagar a un abogado y defenderse en el juicio y, por ello la justicia falló en contra de María Cristina. “Pero ahora estamos apoyándola para que se haga un juicio salomónico e incluso Toño (José Antonio) está de acuerdo con esto”, aseguró Montoya.