Estimada doctora: Soy un joven de 29 años y en estos momentos de mi vida comparto relaciones sexuales con mi pareja, ella tiene 27 años.
Resulta que desde hace ocho meses hemos tratado de que ella quede embarazada, pero en realidad no sé cuál es el motivo del porqué ella no ha podido salir en estado.
Hay momentos en que pienso que yo tengo problemas para embarazarla, porque desde hace meses que lo intentamos y no lo hemos logrado.
Me siento frustrado por este hecho, y la verdad es que sólo usted puede sacarme de dudas: Si tengo problemas para poder embarazar a mi pareja ¿hay algún tratamiento que me sirva para poder contrarrestar este problema?
Respuesta: Así como planteas tu problema, creo encontrar una gran preocupación con respecto a obtener un embarazo con tu pareja.
Realmente el hecho de tener relaciones sexuales constantes y estables con ella por ocho meses o más puede estar sugiriendo la existencia de un factor de esterilidad, que igualmente puede tenerlo el varón y la mujer e incluso pueden haber varias causas en la pareja.
Sin embargo, me parece importante que tú sepas, que no hay suficiente base para pensar que existe un problema de esterilidad en ustedes porque cuando 100 parejas se juntan (por matrimonio o unión de hecho) solamente cinco de ellas están embarazadas a los seis meses, 75 están embarazadas al año y 85 estarán embarazadas a los dos años.
Estos 15, que no se han embarazado a los dos años son los que probablemente tienen un problema de esterilidad presente y estos 15 son los que se deben de hacer el estudio de fertilidad, para hacer el diagnóstico y tratamiento de acuerdo a lo que esté impidiendo el embarazo.
Pero tu preocupación está dirigida a pensar que eres tú el portador de un factor que esté impidiendo el embarazo, por lo que se deben descartar en este caso, los factores masculinos de esterilidad.
En este caso se debe hacer un examen directo del semen. En él se reportan los componentes del líquido seminal y ellos nos dan una idea de si los nutrientes son adecuados para la supervivencia y vitalidad del espermatozoide.
Nos reporta el tiempo de licuefacción que tiene, lo que nos traduce la capacidad del semen de “soltar” los espermatozoides para que ellos se movilicen en el cuerpo de la mujer para realizar el embarazo.
Nos reporta la cantidad de espermatozoides en millones por centímetro cúbico, la movilidad, la normalidad y de acuerdo a esto sabemos si hay o no capacidad de engendrar. También hay otro examen que muestra el comportamiento de este semen en el cuerpo de la mujer y se descartan algunas anormalidades que hacen que los espermatozoides se inmovilicen o se mueran en la entrada del cuello uterino.
Esto puede suceder por hostilidad del moco cervical hacia el espermatozoide o por rechazo inmunológico contra él mismo. En ambos casos no se puede obtener el embarazo.
Si la cantidad de espermatozoides es pequeña se habla de oligospermia, si no hay nada, es una azoospermia, si la movilidad es pobre tenemos los astenospermia, etc. Como ves, el semen se puede alterar en varias formas y puede ser inmovilizado por el moco cervical.
Cuando hay un factor masculino de esterilidad se debe de buscar la causa y tratarla. Puede ser una infección y al identificarla con el espermocultivo se da el tratamiento. Puede ser un varicocele, el cual se corrige por cirugía, puede ser una enfermedad general como la diabetes, puede ser la ingesta de medicamentos crónicamente y puede ser que el moco cervical sea hostil, lo cual se corrige a veces con tratamientos locales. Si la causa es hormonal, se darán inductores de la espermatogénesis.
Como ves, siempre se debe primero diagnosticar la causa de la infertilidad y de acuerdo a ésta se dará el tratamiento indicado.