- La devoción de la Cruz o Madero nace por el año 1772, cuando el volcán Masaya hizo erupción, recuerda miembro de la Cofradía
Alfredo Dávila Méndez – [email protected]
MASAYA.- Una de las expresiones tradicionales de mayor arraigo y religiosidad popular en Masaya, es la celebración de la Santa Cruz o Madero. El amor, respeto, fe y devoción que este pueblo siente por este símbolo cristiano se ha logrado a través del tiempo y representa el punto de referencia de todas las actividades religiosas que se desarrollan durante el año en esta región.
Don Rafael Rodríguez, miembro de la cofradía de la Santa Cruz del Calvario, refiere que “la devoción hacia la Cruz o Madero nace por el año 1772, cuando el volcán Masaya hizo erupción. La lava y cenizas amenazaban con cubrir la ciudad. Los pobladores de la comunidad de Monimbó, llenos de fe, plantaron cruces en los lugares donde había mayor concentración de gente en señal de clemencia. Cuando la erupción cesó, la gente en agradecimiento prometió a Cristo mantener las cruces plantadas en el lugar, construirle altares y realizarle actividades durante todo el año. Por eso existen tantas cruces en diferentes puntos de la ciudad”, indica el cofrade.
ORGANIZACION Y REPARTIDERA
Estas fiestas son bien organizadas por el pueblo, a través de cofradías o mayordomías que se reparten los gastos de la actividad que tienen un costo de unos 25 mil córdobas.
Durante la celebración se realizan una serie de ritos religiosos, como la vela, el rosario, entrega de ofrendas para la decoración y elaboración del huerto donde se sembrará la Cruz, así como también el pase de la Cruz. Complementan la celebración la música sacra, la cargada en hombros del “Santo Madero”, al que los cargadores mecen al son de la música, con gran respeto.
Doña Xiomara López Rodríguez es la actual patrona de la Santa Cruz del Calvario de Masaya. Para ella el Madero tiene gran significado de fe y religiosidad popular.
La casa de doña Xiomara queda exactamente en la cima de Las Colinas de Monimbó, al sur de la ciudad. En esta humilde vivienda permanece la Cruz del templo El Calvario. Durante todos los jueves del año se dan cita alrededor de 30 mujeres, quienes se reúnen para recibir y realizar diferentes arreglos florales que son utilizados para el embellecimiento del Madero, en casa de doña Xiomara y el altar de Cristo, en El Calvario.
“Muchos milagros de sanación se le atribuyen; por eso muchos le pagan promesas de diferentes maneras. Una de las tradicionales es la ‘venta’ de niños, que son colocados en los huertos donde se venden las ofrendas.
“Los menores son vendidos simbólicamente, pues este es regresado a sus padres una vez que el comprador entregó el dinero al Consejo Parroquial”, cuenta doña Xiomara a la vez que explica que para ser patrona de la Cruz se necesita una serie de requisitos, como haberle servido al Señor, y ser aprobada por la Cofradía.
“El Madero es llevado a casa de la patrona en procesión solemne. Lo acompaña mucha gente que cargan cadenas o sartas de flores. Algunas llevan en la cabeza canastos con frutas y verduras. La llegada de la Cruz a su nueva estancia es celebrada con júbilo. En la casa hay música sacra, se reparten rosquillas y nacatamales”, explica doña Xiomara. Para ella ser patrona de la Cruz es un privilegio, pues “el cargo se solicita dos o tres años antes y al concluir el período sólo queda el regocijo de haber servido al Señor”, concluyó.
TAMBIEN EN LA LAGUNA DE APOYO
Aunque el propio Día de la Cruz se celebre el tres de mayo, en Masaya se realizan un sinnúmero de actividades en su honor, en diferentes fechas del año. Durante los primeros días de mayo estas celebraciones se realizan en la Laguna de Apoyo. A ella llega gente de diferentes regiones. Una de las formas más usuales de asistir a estas fiestas es a pie. La gente camina largas distancias para admirar la tradición de esta región de Masaya que rinde homenaje al Madero, donde se representa a Cristo en un momento de sufrimiento.