El amor no se prueba renunciando

Estimada Psicóloga:Soy una joven de 22 años. Hace aproximadamente tres años contraje matrimonio; tengo un niño de dos años, y no sé qué está pasando en mi familia. Al comienzo del matrimonio todo era color de rosa, nos dividíamos los oficios de la casa y nos llevábamos súper bien; desde hace seis meses todo se […]

Estimada Psicóloga:Soy una joven de 22 años. Hace aproximadamente tres años contraje matrimonio; tengo un niño de dos años, y no sé qué está pasando en mi familia.

Al comienzo del matrimonio todo era color de rosa, nos dividíamos los oficios de la casa y nos llevábamos súper bien; desde hace seis meses todo se ha tornado diferente, discutimos por todo; la primera vez hablamos y prometimos que no íbamos a seguir discutiendo, la segunda vez que discutimos amenazó con marcharse de la casa.

Le imploré que no lo hiciera, que lo quería y que recordara que está en medio el niño, nos reconciliamos, pero nada es igual, me trata mal con palabras groseras que me lastiman, cuando hago algo malo me echa la culpa, pero cuando él hace algo malo no le gusta que le diga nada; me ha amenazado con irse de la casa, le digo que se vaya, que no me importa lo que haga, creo que mi actitud se debe a las cosas que me dice.

A veces es cariñoso, pero siempre cuando sucede algo me lastima con sus palabras delante de su familia.

¿Qué debo hacer?

Respuesta: Por los datos que me das en tu carta puedo darme cuenta (aunque no mencionas la edad de él) que ambos están viviendo la crisis de un matrimonio que asumieron muy jóvenes y de una maternidad-paternidad que utilizan como lanza y como escudo en sus problemas.

Hacer vida en pareja no es fácil y mucho menos aún ser consecuentes con las palabras, actitudes y actos que asumimos para mantenerla. No existe justificación alguna para manosear en nombre del amor los principios que deben asumirse al vivir en pareja y al ser madre-padre.

Es importante que hagas una reflexión honesta y valiente para que analices: ¿qué le ha pasado a tu relación que hizo que el interés con que iniciaron se perdiera?

¿Cuánto crees que llegaste a conocerlo, a saber lo que piensa sobre el matrimonio, la vida en pareja y la mujer?, si piensa que por ser hombre es superior a vos y esto le da más derechos. Por otro lado revisa: ¿qué cosas vos has dicho y cuántas otras has callado?, ¿qué cosas han venido sucediendo para que los diálogos estén cada vez más distantes?

Si él aún no ha tenido el valor para hablarte de frente y decirte lo que piensa y siente, no continúes esperando que suceda y asumí las riendas, abordalo, decíle cuáles son tus dudas y tus inquietudes, que sepa cómo te hace sentir su comportamiento, porque recuerda que casarse no significa anularse. Quizás él sea de los hombres que cree que como ya están casados ya todo está hecho, porque se acabó la fase romántica y entró a la fase práctica, o tal vez es de los que creen que el hombre debe tratar así a la mujer para tenerla segura.

Hazle sentir que puede perderte si él no asume otra actitud y se cuestiona, porque el amor no se prueba renunciando a tus derechos ni se consigue a base de callar lo que no nos gusta ni lo que nos hace sentir mal.

Tienen derecho a darse una segunda oportunidad si ambos quieren aún salvar su matrimonio y comprometerse a asumir el rol que les compete, están jóvenes. Si esto les interesa busquen la asesoría y orientación de un(a) terapeuta de parejas que los guíe para que vuelvan a reencontrarse. Si lo logran tendrán la seguridad de que haberlo intentado valió la pena y el esfuerzo y la ganancia será caminar de la mano con su hijo hacia un aprendizaje sano, donde la violencia no sea permitida, donde negociar, decir lo que se piensa y se siente sea un derecho.

De ustedes depende el rumbo que tome su relación, porque ésta necesita de dos para sobrevivir.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí