La era del conocimiento

No cree usted, señor ministro de Educación, que su actitud como digno representante de una entidad que se identifica plenamente por el cultivo de los valores morales, literarios, éticos, filosóficos, históricos, etc., se esté ahora contradiciendo al desaparecer del pénsum académico, la Filosofía como una ciencia. ¿No cree usted señor ministro que su actitud está […]

No cree usted, señor ministro de Educación, que su actitud como digno representante de una entidad que se identifica plenamente por el cultivo de los valores morales, literarios, éticos, filosóficos, históricos, etc., se esté ahora contradiciendo al desaparecer del pénsum académico, la Filosofía como una ciencia.

¿No cree usted señor ministro que su actitud está un poco desajustada a la realidad que hoy se vive en este mundo lleno de tantas sorpresas; más aún ahora que se están formulando políticas de ajustes internacionales, en el ámbito económico, político, educativo, etc.?

Señor ministro, permítame recordarle que “la educación es un proceso necesario, debidamente sistemático, pedagógicamente ajustado, donde la concatenación, tanto de métodos como de elementos didácticos y científicos, no pueden estar aislados”.

Por tanto, incluir el estudio de la Filosofía como ciencia del desarrollo, al pénsum educativo, es tan vital para el desarrollo del futuro profesional como lo es la vitamina para el cuerpo humano.

Señor ministro: Me asombra, estoy sumamente espectado, ¡cómo un profesional de su estatura se ha saltado las barreras de la Ética y el buen gusto, del conocimiento… dándose el lujo de mutilar a los futuros profesionales, implementando métodos extraños que nada más ni nada menos tendremos para el mañana una educación digitalizada, robótica, sumamente lejos de la razón.

Lo invito a una profunda reflexión al respecto: ¡Reconsidere su actitud! La Filosofía no es bla, bla, “es una ciencia, es la ciencia de las leyes más generales de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento”, señor ministro el que no filosofa no razona, actúa bajo el instinto secundario de medio…

¡Es necesario fomentar el equilibrio en la enseñanza, por favor! No vayamos a los extremos, hemos tenido mucha experiencia en ello.

Dotemos a nuestros hijos en la enseñanza de aquellos elementos que abren los espacios hacia el uso racional del pensamiento, donde se alojan esas cualidades psíquicas de la memoria como lo es el análisis y la síntesis.

Ahora, si su propósito como ministro de Educación es formar profesionales, ¡por favor reflexione, no los desforme! Que el día de mañana será una lástima para la sociedad, tanto la calidad de profesionales que tendremos, como su trágico recuerdo y reputación.

De lo contrario si retoma una actitud positiva, hacia lo abordado, la patria, nuestra amada Nicaragua, le estará muy agradecida y los profesionales el día de mañana recordarán que hubo un hombre ilustre de regia estirpe que es digno de imitar.

Ernesto Rivera Zeledón  

Cartas al Director

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