Hoy escribo en mi calidad de cooperadora salesiana. Pero antes deseo hacer saber que el cooperador salesiano es un laico cristiano que luego de una formación de 3 años hace una promesa de trabajar para llevar el Evangelio a las clases populares, preocupándose principalmente por los jóvenes, al estilo de Don Bosco, nuestro fundador.
Toda mi vida he leído LA PRENSA, de la cual soy suscriptora, leo desde los artículos editoriales hasta los anuncios, pues el cooperador debe estar atento a todo lo que sucede a su alrededor y más allá.
Me preocupa muchísimo lo que ya todos sabemos, cómo se va deteriorando paso a paso la moralidad y la decencia. Leo en Confidencias del Suplemento “Entre Nos” una carta donde una joven pide consejo a la Psicóloga, pues tiene varios años de noviazgo y todavía no han tenido relaciones sexuales y tiene dudas si llegar ya a eso, etc. y la Psicóloga le contesta que si ya se siente preparada, si quiere hacerlo, pues ella sabrá si ya es el momento. Para nada le menciona el que si ya se siente preparada ya pueden pensar en el matrimonio y vivir una vida juntos y estables. Parece que la palabra “matrimonio” no existe en el diccionario de estas personas que aconsejan a la pobre juventud de hoy.
Otro ejemplo, también sacado de “Entre Nos” –y conste que me gusta ese Suplemento– es en una entrevista realizada a una conocida artista nicaragüense: ella confiesa campantemente tener 4 años de convivir con su “novio”. Es su vida y no tengo que inmiscuirme. Lo que sí me preocupa es el mensaje que recibe la juventud –ya de por sí bombardeada por las telenovelas–. A la juventud hay que hacerle saber que no es lo mismo ser novio o novia, que vivir en concubinato o amancebados.
¿Dónde, en qué lugar está quedando relegado el Santo Sacramento del Matrimonio? Padres de familia, profesores, educadores en la fe, diversas iglesias: la tarea es nuestra.
Margarita G. de Matus
Masaya, Nicaragua.