AP
TEGUCIGALPA.- El gobierno ordenó este jueves la captura y deportación del sacerdote guatemalteco Eduardo Velásquez, suspendido desde hace cinco años por la Iglesia Católica de Honduras.
Pero el religioso se refugió en las oficinas del Comité de Derechos Humanos de esta capital, donde anunció que no acatará la disposición estatal.
La jefa de Migración, Margarita Ochoa, dijo a la AP que “la orden está dada y la Policía pronto la cumplirá”.
“El gobierno suspendió la residencia de Velásquez en Honduras a petición de la Iglesia… y el cura ya está aquí en forma ilegal, y debe retornar a Guatemala”, agregó.
ACUSACIONES
Velásquez forzó el sábado con unos 40 seguidores las puertas del templo de Ajuterique, 100 kilómetros al norte de Tegucigalpa, para oficiar misa. De allí fue sacado violentamente 10 días antes por vecinos enardecidos y encabezados por el alcalde Mario Rodríguez, cuando presuntamente intentaba violar a un menor.
El alcalde acusó al cura de organizar frecuentes borracheras en sus habitaciones con adolescentes de ambos sexos. La fiscalía general investiga el hecho.
La Iglesia suspendió de por vida en 1995 al clérigo para ejercer su ministerio. Sin embargo, él se resistía a abandonar Ajuterique.
Velásquez depende de la Diócesis de Comayagua, cuyo jefe es Monseñor Gerardo Scarpone, quien formalmente pidió ayer su inmediata salida de Honduras.
El clérigo, de 47 años, llegó a Honduras en febrero de 1986, y en 1987 fue asignado a Ajuterique.