El Banic, antes de capital estatal y ahora de capital mixto-privado, es el que más publica comunicados sobre morosos.

Deudas asfixian a nicaragüenses

No hay cifras oficiales sobre la dimensión del problema socioeconómico, pero se intuye que entre el 70 y 85 por ciento de la Población Económicamente Activa está “enjaranada” con los bancos, microfinancieras, tarjetas de créditos, casas comerciales y prestamistas José Adán Silva [email protected] A “Mariano” le da mucha pena contar su desgracia. No es para […]

  • No hay cifras oficiales sobre la dimensión del problema socioeconómico, pero se intuye que entre el 70 y 85 por ciento de la Población Económicamente Activa está “enjaranada” con los bancos, microfinancieras, tarjetas de créditos, casas comerciales y prestamistas

José Adán Silva [email protected]

A “Mariano” le da mucha pena contar su desgracia. No es para menos: lo ven como ladrón y está a punto de perder la finca de su familia. Dice que es un hombre de vergüenza, de esos que criados en el campo aprenden a respetar lo ajeno a punta de las enseñanzas paternales que otrora entraban a fuerza.

Dice que desde temprano su padre le enseñó a ser honrado. Uno de los consejos que más recuerda de su finado progenitor, es aquel sobre los préstamos. “El que comienza prestando, termina pidiendo” y “Nunca gastés un dinero que no es tuyo, mientras no te lo hayas ganado”.

Según él, “haber desobedecido” los consejos paternales, lo tiene al borde de la pérdida total de sus pocos bienes y de la ruina del patrimonio familiar.

Después de muchas vueltas y papeleos, logró conseguir un préstamo de 100 mil córdobas en un banco local. Quiso la mala suerte, el mal invierno y otros azares de la vida, que la inversión no rindiera lo esperado. Ahora está al borde de perder su finca en Chontales.

Ya antes había perdido una casa, un camión IFA y ahora está a punto de perder lo más valioso que aún tiene: sus tierras. Su caso se ventila en el Juzgado Segundo de lo Civil y, según “Mariano”, no hay escapatoria para el embargo.

Su caso no es distinto al de “Ana María”, una ejecutiva de ventas de una importante empresa distribuidora de computadoras, quien gana entre 12 y 15 mil córdobas mensuales.

Hace año y medio, miraba su sueldo como un poderoso respaldo para adquirir un préstamo bancario que le ayudara a remodelar su casa. Ahora ya no tiene casa y su sueldo no fue tan poderoso como para pagar a tiempo el préstamo. Tuvo que venderla, con todo y remodelaciones, para pagar la deuda bancaria que por poco la vuelve loca.

A estos casos reales, donde la identidad de los protagonistas se oculta a solicitud personal de los afectados, se unen cientos de miles de casos de nicaragüenses que, mes a mes, reciben en sus puestos de trabajo y domicilios, la cuenta de nuevas y viejas deudas que parecen no dar tregua a los bolsillos y que hacen que el salario se esfume en cosa de días.

DEUDAS A TODO NIVEL

Casos hay cientos, por doquier, y de los más variados. Desde la pequeña deuda en la pulpería del barrio, pasando por los intereses casi eternos de las tarjetas de crédito, hasta llegar a la más dura y difícil de todas las deudas conocidas en el país: la bancaria.

Según diversos analistas consultados para este trabajo, las causas de que el salario no dé para pagar las deudas y que éstas se incrementen mensualmente, son parte de una recesión económica mundial que ha afectado los precios internacionales de los principales productos de exportación del país.

A esto se unen elevados intereses de los préstamos bancarios, masiva concesión de préstamos y flexibilización en las políticas crediticias. Por otra parte, hay que considerar otros factores de orden cultural y social, que afectan las economías familiares y personales, según analistas consultados.

Aunque no hay índices reales de cuántos nicaragüenses tienen deudas a título personal, el cálculo de analistas consultados refiere que entre el 70 y el 85 por ciento de la población nicaragüense laboralmente activa, tiene algún tipo de deuda con alguna institución financiera, casa comercial o entre particulares.

RESABIOS DEL PASADO

El gerente general del Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic), Guillermo Lugo Alaniz, al ser consultado sobre el tema, valoró que el crecimiento de la mora en las carteras de crédito de las instituciones financieras afectan el desarrollo económico del país, ya que las deudas “son dinero no activo” que debería estar en inversiones o generando recursos.

Para Lugo, las causas de este incremento de las deudas son, en su mayoría, residuos de una “cultura política” sustentada en la década sandinista.

“La cultura del no pago es una de las razones. Durante le época sandinista la gente se acostumbró a no pagar. La segunda razón es el populismo de algunos políticos que andan pregonando por perdonarles las deudas a los ganaderos, a la productores, a todos los que tienen casas… entonces comienzan a anunciar, la gente que debe mejor espera porque este hombre, que es un diputado, dice que va a presentar una ley que va a perdonar a todo el mundo y mejor no paguemos nada”, expresó.

Lugo comentó que antes del gobierno sandinista, los usuarios de créditos eran más bien dados a cumplir sus compromisos. “Antes en Nicaragua la gente era muy cumplida con sus deudas, fue en la época de los sandinistas que crearon la cultura del no pago. Se venían perdonando las deudas; se borran todas las deudas del banco, y queda todo el mundo en cero. Y después el populismo. Esas razones políticas son las que han provocado que tengamos problemas”, dijo.

Para él, el crecimiento de la mora en los créditos no afecta únicamente a los bancos, sino también a las instituciones en general que otorgan préstamos y créditos comerciales. “Todo el que da préstamos, tiene problemas para recuperarlo, es decir, casas comerciales, todo el mundo. Es generalizado el endeudamiento en el país entero, eso no es patrimonio de nadie”.

En el caso específico del Banic, la institución bancaria con mayor índice de créditos vencidos según las cifras oficiales, tienen garantías prendarias que respaldan los préstamos, y que al hablar de créditos vencidos no significa que el dinero esté perdido, sino que el mismo se encuentra “convertido” en propiedades inmuebles embargadas ante el incumplimiento de sus obligaciones por parte de los usuarios de créditos.

REDUCCION DEL PODER DE COMPRA

El sociólogo Oscar René Vargas valoró que la recesión económica y el aumento de la mora en los préstamos, están intrínsecamente ligados a factores de orden social como la pobreza y la inequidad en la distribución de los ingresos nacionales.

Según estadísticas publicadas en sus textos, la reducción del poder de compra del salario real promedio nacional entre 1991 y diciembre de 1999 fue del 52 por ciento. Es decir, un poco más de la mitad de la canasta dejó de ser adquirida por la caída del salario real, en los últimos nueve años.

A la par del incremento del valor de la canasta básica, los salarios en el Estado se mantienen mayoritariamente congelados en esos períodos.

Por otra parte, entre 1991 y 1999, según indicadores del Banco Central recopilados por Vargas, el precio promedio nacional del agua aumentó 16 veces y el de la energía eléctrica 24 veces.

CSJ NO HA CUANTIFICADO FENOMENO

Aunque aún no se han cuantificado los casos judiciales llevados a las distintas Salas Civiles por incumplimiento de obligaciones con instituciones financieras, casas financieras y terceros, fuentes de la Corte Suprema de Justicia confirmaron a LA PRENSA que, efectivamente, se percibió un incremento en las ejecuciones legales y juicios por incumplimiento de pago. Sin embargo, aún no lo han cuantificado ni procesado.

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