- No votará por Daniel, ni cree que FSLN gane
Edgar FonsecaRedactor de La Nación de Costa Rica [email protected]
No votará por su hermano Daniel. Ni votará por el Frente Sandinista. Ni cree que éste vaya a ganar las elecciones de noviembre.
Y si las gana, piensa, será por un margen estrecho. Será un desenlace reñido de imprevisibles consecuencias que podría sumir en mayor desestabilización a Nicaragua.
Vaticina entonces que habrá segunda ronda y en ésta, cree, el sandinismo perderá porque entre los nicaragüenses hay un temor mayúsculo a que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) regrese al poder.
El fantasma de los 11 años de gobierno autoritario y represivo del Frente (1979-1990) y de su descalabro económico y social no se borra de la noche a la mañana, admite. Daniel Ortega lo arrastra.
CUAL ILUMINADO
Cual iluminado, que pretende estar por encima del bien y del mal en la política de su país, separado de la dirigencia y de la militancia del Frente, Humberto Ortega ve crítico el panorama de cara a las elecciones del 4 de noviembre.
La polarización entre las fuerzas sandinistas y liberales, la exclusión de otras, la corrupción, el desempleo, la inmigración y una parálisis en la inversión extranjera son razones que lo llevan a advertir que Nicaragua podría enrumbarse a una situación peor, con impacto regional.
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