- Los presuntos criminales son “El Panadero” y su ayudante “El Gordo”, quienes con un gran tubo de hierro trituraron a un joven y después lo remataron con un adoquinazo en la cabeza
Mario Sánchez P. [email protected]
El padre, madre y hermana del joven Oscar Danilo Sánchez Álvarez pidieron a la Policía de la División Seis y a los tribunales que no dejen en la impunidad el asesinato atroz que fue víctima este joven, presuntamente cometido por los transportistas Edwin Francisco Reyes, “El Panadero” y su ayudante conocido como “El Gordo”.
Estos hombres trituraron a tubazos y después remataron con un adoquinazo en la cabeza al joven Sánchez Alvarez, quien murió al siguiente día en el Hospital Lenín Fonseca. Este crimen ocurrió a eso de las 5:00 de la tarde del 5 de marzo, en la terminal de buses de las rutas 195 y 130, ubicada en el Mercado Iván Montenegro de Managua, donde habían llegado del Barrio San Judas para buscar a un hombre que les vendería unas placas de taxi.
Oscar Danilo fue asesinado sólo porque no soportó las ganas de orinar y para hacerlo se acercó al bus que conducía “El Panadero”, para protegerse de las miradas de la gente que se encontraba en el sitio, según don Miguel Angel Sánchez, a quien acompañaba a la madre y a la hermana del joven asesinado.
Luego de cumplir con la encomienda de su padre, los dos jóvenes se disponían a regresar a su casa, pero Oscar Danilo le dijo a su hermano Angel David que no soportaba los deseos de orinar y le pidió que esperara, mientras él se acercó al bus.
En eso se les acercaron enardecidos “El Panadero” y “El Gordo”, el primero armado de un gran tubo de hierro de dos pulgadas de ancho. El joven le pidió disculpas y pidió que lo comprendiera, que no aguantaba la necesidad de mixionar.
“El Panadero” le respondió con un tubazo en la cabeza que lo hizo caer de rodillas. Su hermano Miguel Angel entró en su defensa con un tubo de lampazo que encontró en el sitio, pero fue recibido con un poderoso golpe el abdomen, pero logró mantenerse en pie y huyó, relata don Miguel Angel.
Corría por los predios de la terminal cuando alguien le gritó que estaban matando a su hermano. Se regresó a quererlo defender, sólo para ver cuando “El Gordo” remataba a su hermano con un golpe de adoquín en la cabeza. Posteriormente los criminales se dieron a la fuga.
Posteriormente, el joven fue llevado al Hospital Alemán Nicaragüense, donde inconsciente fue dado de alta a las 11:20 de la noche del mismo día.
En la madrugada del siguiente día, 6 de marzo, comenzó a convulsionar, por lo que sus padres lo llevaron de urgencia al Hospital Manolo Morales, de donde fue trasladado al Hospital Lenín Fonseca, donde murió a las 10:30 de la noche del 7 de marzo, debido a la gravedad de golpes en la cabeza.