Rosario Hernández.

Vocación al trabajo y liderazgo empresarial

Rosario Hernández* Los nicaragüenses somos nobles, amigables, amables, emprendedores, desprendidos y tenemos otras cualidades. Cualquier persona puede imaginarse algunas cualidades no positivas, pero la suma de los ciudadanos hacemos la sociedad nicaragüense. Los nicaragüenses formamos los diferentes grupos sociales en que convergemos, así como las empresas que generan el valor agregado a la economía para […]

Rosario Hernández*

Los nicaragüenses somos nobles, amigables, amables, emprendedores, desprendidos y tenemos otras cualidades. Cualquier persona puede imaginarse algunas cualidades no positivas, pero la suma de los ciudadanos hacemos la sociedad nicaragüense.

Los nicaragüenses formamos los diferentes grupos sociales en que convergemos, así como las empresas que generan el valor agregado a la economía para que el país sea autosostenible.

¿Ha oído la frase: “Ver es creer”, precisamente si no vemos no creemos y a veces vemos lo que creemos. No, no es un trabalenguas, lo que quiero traer a relieve es que a veces nos limitamos con nuestros sentidos y las percepciones dependen de nuestras experiencias y nuestra educación.

Lo que pensamos y hacemos en nuestro hogar o en nuestro trabajo está dirigido por esta misma situación y tiene un gran impacto en los resultados. Los resultados reales no siempre son los que esperamos, es por eso que en las empresas muchas veces los gerentes se desilusionan.

En las empresas hay una serie de normas que restringen y prohíben algunos comportamientos de la sociedad, desde la hora de llegada, la forma de vestir, la comunicación, cómo atender a los clientes entre otras y estas están limitadas por esa visión.

Siempre, siempre, siempre, el gerente espera una rentabilidad mayor con los recursos que cuenta y se desespera cuando no logra este objetivo. Algunas personas no trabajan como deberían, se les pague o no un salario relativamente aceptable.

Recuerdo que hace muchos años el nicaragüense era trabajador empedernido por excelencia, en el campo y en la ciudad. En el campo se laboraban ocho horas o más, ahora se labora formalmente entre cuatro y seis, con excepción de los cultivos estacionales como el café.

En muchas oficinas se trabaja arduamente hasta más de ocho horas diarias, en otras se llega ocho horas pero se trabaja seis o menos (porque no es lo mismo llegar que trabajar) y luego se piden vacaciones. Me decía una vez un extranjero que no entendía por qué mucha gente en Nicaragua pedía vacaciones descansadas si el trabajo era tan displicente que no requería vacaciones adicionales.

Recuerdo que una vez me invitaron de Inpyme a una conferencia que dictó el Cefof de Costa Rica con unos japoneses que dijeron unas palabras que se me grabaron fuertemente: “Después de la Segunda Guerra Mundial, trabajamos noche y día para llevar la prosperidad. No les digo que hagan lo mismo, sólo les cuento lo que en mi país nos condujo al éxito”.

Hay empresas en los diferentes sectores económicos que han alcanzado el liderazgo, tienen una fuerza de trabajo altamente motivada y muy trabajadora, ¿cuál es la diferencia con otras? Esto lo veremos en otro momento.

* Directora del Instituto de Gerencia y Liderazgo.  

Economía

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