Es admirable observar en otros países el respeto y alto concepto humano que se tiene por los jubilados, a quienes se les reconoce por medio de una justa pensión, el aporte que hicieron a la sociedad, como integrantes de la población económicamente activa. En Nicaragua los diferentes gobiernos, desde los sandinistas hasta la fecha se han empecinado a tratarlos como ancianos limosneros, que tienen que conformarse con migajas y mentiras.
Durante el gobierno sandinista, a los jubilados se les confiscó un alto porcentaje de la pensión a que tienen derecho. Con el gobierno de doña Violeta de Chamorro se dictó la Ley 160, en la que se contempla que los centros de salud, policlínicas y hospitales del gobierno les brindarán gratuitamente a los jubilados: medicinas, consultas médicas, exámenes de laboratorio, ultrasonidos, hospitalización, etc., pero en la práctica no se cumple con la Ley 160.
En el gobierno del Dr. Alemán Lacayo, el presidente del INSS, Dr. Martín Aguado, siempre dice que el INSS no tiene obligaciones con los jubilados, solamente de anteojos y prótesis y que en materia de salud, medicinas, médicos, exámenes, hospitalización, etc., es competencia de la Ley 160.
Ojalá que el INSS humanice el tratamiento a los jubilados, conforme a la Ley de Creación del INSS, para que los jubilados gocen de atención integral en materia de salud y que se les restituya la pensión que por ley les corresponde. El INSS fue justo otorgando 1.500 dólares de pensión mensual a los jubilados que devengaron altos salarios, pero no hace justicia con los jubilados más necesitados. ¿Cuándo será la solución para todos los jubilados? Ojalá sea pronto.
Ariel J. Matus R.
Barrio Campo Bruce
Managua.