Berta Rosa Guerra, Coordinadora Nacional de IPEC-OIT y Carlos Emilio López, Procurador de la Niñez y la Adolescencia, respectivamente.

Niños esclavizados en cafetales

Un estudio en 102 fincas cafetaleras revela altos índices de analfabetismo y grandes cargas de trabajo en menores Casi la mitad de los niños encuestados prefería estudiar y jugar en vez de cortar café Gabriela Roa Romero y Benjamín [email protected] Muchos de los menores de edad que laboran en el sector cafetalero de Matagalpa y […]

  • Un estudio en 102 fincas cafetaleras revela altos índices de analfabetismo y grandes cargas de trabajo en menores
  • Casi la mitad de los niños encuestados prefería estudiar y jugar en vez de cortar café

Gabriela Roa Romero y Benjamín [email protected]

Muchos de los menores de edad que laboran en el sector cafetalero de Matagalpa y Jinotega no logran terminar la primaria y cumplen con una jornada laboral de hasta diez horas diarias de lunes a domingo, según Berta Rosa Guerra, Coordinadora Nacional del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC-OIT).

Guerra reveló los datos preliminares de un estudio realizado en 102 fincas de Matagalpa y Jinotega, sobre el trabajo de los niños en el café, el cual contó con el apoyo de la Universidad Centroamericana (UCA).

Según el estudio, el 63 por ciento de los niños colabora en el trabajo con sus familias de seis a siete días de la semana y cerca del 64 por ciento inicia su jornada entre cinco y seis de la mañana, y más del 76 por ciento termina entre las doce y las cuatro de la tarde.

Y como si fuera poco, la mayoría de los niños se trasladan a pie a su puesto de trabajo y tardan hasta 60 minutos para llegar.

Los niños tienen un aporte medio y alto en el hogar. El 36 por ciento dijo que gana menos de 15 córdobas diarios, el 44.7 por ciento gana entre 15 y 30 córdobas, un 14.2 por ciento entre 32 y 45 córdobas y sólo un 5 por ciento dice que puede ganar entre 48 y 60 córdobas diarios.

NIÑOS ANALFABETAS

“En la actualidad sólo el 31.1 por ciento de los menores estudia, los demás no asisten a la escuela o van de modo interrumpido y tienden a quedarse en el analfabetismo, el cual es de un 61 por ciento entre los padres de familia”, afirmó Guerra.

Sin embargo, agregó que muchos niños aprueban hasta segundo o cuarto grado, porque en la zona rural las escuelas llegan hasta ese nivel.

Subrayó que entre los seis y once años de edad, el analfabetismo asciende al 66 por ciento, de los doce a los catorce al 41 por ciento, y entre los 15 y 18 años al 33 por ciento.

Al respecto, el Procurador de la Niñez dijo que este alto índice de analfabetismo es un rasgo característico de la niñez rural debido al poco acceso a la educación.

LOS CULPABLES

Por su parte el Procurador de la Niñez y la Adolescencia, Carlos Emilio López, responsabilizó de esta explotación infantil a empresarios, medianos y grandes productores, a quienes “por un lucro excesivo les resulta más rentable contratar mano de obra infantil”.

“Esto lo hacen porque a los niños no los registran en las nóminas de pago y reciben menos ingresos que los adultos, aunque su nivel de productividad sea mayor o igual que el de los adultos”, afirmó López.

En la encuesta el 57.9 por ciento de los productores aseguran que el trabajo infantil es imprescindible, mientras sólo un 42.1 por ciento dice que no.

López agregó que quizás “el problema más serio del trabajo infantil es que el mismo no es visto como problema. No hay una conciencia pública alrededor de la necesidad de impulsar políticas a mediano o largo plazo para reducir el trabajo infantil. Y para eso es necesario que el gobierno aumente las partidas presupuestarias a la educación”, sugirió.

CONDENADOS

“El trabajo infantil, al igual que el de las mujeres, siempre ha sido un trabajo invisible. Pero ese aporte tiene un costo altísimo, porque a cada niño lo condena a tener un futuro similar al de sus padres y madres: con una baja escala salarial por un trabajo agrícola no calificado, o terminan emigrando a los cinturones de miseria de las ciudades”, opinó Ana Quirós, directora de Cisas.

“La mayoría de escuelas están ubicadas en zonas urbanas de las cabeceras departamentales o en zonas semiurbanas. Pero en la mayoría de zonas alejadas o montañosas, allí no hay escuelas y por esto, hay muchos niños que caminan varios kilómetros para ir a una escuela”, afirmó López.

Paradójicamente, el 46.5 por ciento de los niños dice que en vez de cortar café le gustaría ir a estudiar y realizar las actividades propias de su edad.

“El hecho de que los niños trabajen no significa que no quieran hacer cosas como estudiar y jugar. Ellos también tienen aspiraciones y quieren tener espacios para recrearse. En Nicaragua, el 45 por ciento de los niños está fuera del sistema educativo”, indicó el Procurador de la Niñez.

ENFERMEDADES LOS AGOBIAN

En el tema de la salud, un 48.5 por ciento de los niños manifestaron sentir “malestares generales”, mientras un 27 por ciento padeció de problemas respiratorios, un 23 por ciento de enfermedades en la piel, otro 16 por ciento de infección en los oídos y un 10 por ciento sufrió lesión en los ojos.

“Los niños que trabajan en el café, el tabaco, la caña de azúcar y banano, están expuestos a muchos insecticidas y plaguicidas que aquí se usan, a pesar que en otros países está prohibido su uso, y los niños por su condición física son vulnerables a estos químicos”, aseveró López.

Cabe destacar que la mayoría de los niños trabajan sólo durante la cosecha. En Matagalpa el 62 por ciento de los menores trabajadores laboran sólo durante esta época y el 57.1 por ciento en Jinotega.

Guerra explicó que la época de cosecha normalmente inicia en octubre y termina en febrero, entonces muchos niños salen de la escuela en septiembre y regresan hasta marzo, por lo que pierden el año escolar.

El estudio forma parte de la labor que lleva a cabo la Comisión Nacional para la Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil y Protección del Adolescente Trabajador, que preside el Ministerio del Trabajo (Mitrab).

La estrategia para erradicar el trabajo infantil cuenta con la participación de todos los sectores del país y consta de cuatro pilares: educación, salud, alternativas de ingreso familiar y sensibilización.

ESTUDIARÁN OTROS SECTORES

La coordinadora de IPEC-OIT, Berta Rosa Guerra, anunció que se trazarán otras líneas de base para los menores trabajadores del sector ganadero y agrícola, de Chontales, y del tabaco, así como para los que laboran en el basurero de Acahualinca, la pesca, y en el trabajo doméstico, también se realizará una investigación sobre la explotación sexual infantil en Centroamérica.

EXPLOTACION INFANTIL, UN PROBLEMA CULTURAL

Según el Procurador de la Niñez, otro factor que promueve el trabajo infantil es el elemento cultural porque las familias prefieren que su hijo vaya a trabajar en vez de ir a la escuela.

Por su parte el 31.8 por ciento de todos los padres de familia entrevistados afirma que prefiere que sus hijos estudien, el 28.6 por ciento acepta que sus hijos trabajen y el 31.5 por ciento prefiere que sus hijos estudien y trabajen.

“Pero muchas de las actividades que realizan no son compatibles con la escuela”, reiteró Bertha Guerra.

“Otro asunto importante es que el Mitrab no tiene recursos para crear más oficinas de Inspectoría del Trabajo Infantil, pues las que existen son insuficientes. El rol de estas oficinas es supervisar a las empresas para que no contraten mano de obra menor de 14 años, pero este rol debería ir aún más allá”, indicó el procurador de la Niñez.  

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