- Creyeron que los
iban a denunciar
EFE
TEGUCIGALPA.- Seis campesinos -tres niños, sus padres y un joven- fueron asesinados a tiros y machetazos en una aldea del nordeste de Honduras, en venganza porque un miembro de la familia se negaba a cultivar marihuana.
La Policía informó a EFE que ha sido detenido Santos Henríquez, plenamente identificado como autor intelectual y material del múltiple asesinato, en el que participaron otros seis hombres que continúan prófugos.
Los hechos ocurrieron la madrugada del jueves en una hacienda de la aldea Piedra Blanca, en el municipio de Bonito Oriental, departamento de Colón, a 550 kilómetros al nordeste de Tegucigalpa.
Henríquez posee unos cultivos de marihuana en otra zona y el hijo mayor del matrimonio asesinado, José Catalino Peralta, de 21 años, era su empleado de confianza, pero hace dos meses se fue del lugar por temor a que la policía descubriera las plantaciones.
Sin embargo, Henríquez, a quien la policía decomisó un fusil AK-47 y una pistola calibre 3.57, creía que Catalino iba a denunciarlo ante las autoridades y decidió quitarle la vida, dijo a EFE el subjefe departamental de la Policía Nacional Preventiva de Colón, Silvio Inestroza.
Como José Catalino pudo huir de la casa cuando llegaron los asesinos, estos mataron a Isidro Peralta y a su esposa embarazada, Sara Torres, ambos de 42 años, y a sus hijos Luis Lucío (12), Damil (5) y Abel Adalid (4).
La sexta víctima es José Luis Pineda, de 18 años, otro empleado de la hacienda adonde la familia se había trasladado.
El comandante general de la policía, Alvaro Flores Ponce, dijo que en el departamento de Colón se ha detectado la mayor producción de marihuana en Honduras, pues allí muchos campesinos se dedican a su cultivo, voluntariamente u obligados por narcotraficantes.