Hijalmar Padilla [email protected]
Siempre actúa sin un interés particular, es decir por pura filantropía deportiva. Tanto que ni siquiera se imaginó una postulación como candidato al “Activista del Año” en Nicaragua.
“Me tomó de sorpresa. Nunca lo sospeché”, dice con sinceridad Bernardo Medal Mairena.
Se refiere a su reciente selección como “Activista del Año” por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua, ACDN.
Conserva sus 6.4 pies de estatura y tiene 42 años de bregar sobre una admirable convivencia por este mundo en base a una original sencillez y gran conciencia por cooperar en la solución de necesidades de deportistas desafortunados.
Es ingeniero industrial y ex atleta destacado en el baloncesto pinolero. En esta disciplina brilló intensamente, como lo sigue haciendo en otros retos diarios, entre 1977 y 1992 con su quinteto de siempre: la UCA.
Medal Mairena es dueño de sus propias empresas, pero más que propietario de bienes materiales personales, es poseedor de un envidiable humanismo.
Tiene un gran corazón y eso se manifiesta en su desinteresada amistad y espesa sensibilidad hacía los más desposeídos.
“Quiero devolverle al deporte lo que me dio para sobresalir en esta vida”, reconoce desde el confort gerencial en su empresa importadora de vehículos americanos y asiáticos, ubicada en Managua.
EL DEPORTE, UN MANDAMIENTO
Si a los 10 mandamientos de Dios, Bernardo Medal, nuestro Perfil de la Semana, tuviese que agregarle uno más que cumplir ese sería: “honraré al deporte toda mi vida”.
De modo que así como se movía sobre el tabloncillo con decisión y éxito por la zona de los dos puntos, esperando los pases y capturando rebotes para agujerear la canasta adversaria, mientras funcionaba en el rol de centro o pivot, con igual efectividad lo hace ahora en la colaboración de diferentes proyectos de desarrollo deportivo.
“Soy deportista de nacimiento. Me gustan todos los deportes”, expresa.
“Por eso apoyo, aunque sea humildemente, a los otros.
Definitivamente el deporte alimenta el espíritu”, agrega con filosofía.
No es demagogia. Este notable ex jugador de baloncesto tiene una historia tras la espalda que lo obliga a tomar con visible conciencia su pasión deportiva y especialmente el amor al prójimo.
En estos momentos preside la Organización Deportiva 5 Estrellas, que financia, desarrolla y promociona novenas en béisbol infantil y juvenil y equipos en baloncesto y softbol.
Fue pieza clave al frente de la junta directiva del Estelí durante la reciente campaña regular del Campeonato Nacional de Béisbol Superior.
En la actualidad fija una estrategia para empujar hacía planos esencialmente competitivos al onceno Real Estelí en el presente Campeonato Nacional de Fútbol.
“Respaldaremos a los atletas y disciplinas potencialmente medallistas en los próximos Juegos Centroamericanos de Guatemala”, revela con normalidad palpable.
EN CARNE PROPIA
Lo mejor que puede experimentar el personaje que nos ocupa es alcanzar el éxito deportivo y profesional.
Sin embargo, para tocar el cielo y vivir entre las estrellas tuvo en carne propia que transitar por caminos escabrosos, pese a ser hijo del fallecido diputado Héctor Mairena.
“Aproveché la oportunidad de superarme gracias a una beca en la UCA (Universidad Centroamericana)”, sostiene.
En ese sentido Medal Mairena nunca perdió la noción del tiempo mientras se concentraba en sus estudios y entrenaba para rendir al máximo con el “Frac” universitario centroamericano, en los tiempos fieramente duros, primero entre los conjuntos Caminos y Upoli y después contra Nexba y Ferretería Tobie.
“Más que todo fue un sacrificio económico porque mi mamá (Evangelina Medal) no tenía recursos para sostener mis estudios”, cuenta. “Sin la beca de la UCA no hubiera podido estudiar”.
Ese maná del cielo, la beca, le cayó precisamente mientras le urgía superarse intelectualmente tras bachillerarse en 1976 cuando jugaba béisbol en su natal San Isidro, Matagalpa.
Fue durante una visita del quinteto UCA de la Segunda División que René Quintana Jr. le brindó el chance de su vida.
“Recuerdo que sin ninguna técnica anoté 25 puntos en ese partido. Desde ahí la beca fue mía”, relata.
PARADIGMA DE CONSISTENCIA Y ÉXITO
Cuando el famoso y desaparecido jugador Sammy Lambert pereció ahogado en 1977, en la Laguna de Masaya, se puede decir que se reencarnó en Bernardo Medal.
“René (Quintana) me asignó el número 8 en mi camiseta, que era el que usaba Sammy Lambert”, recuerda.
“Me dijo: tenes que emularlo siendo igual o mejor. Y creo que no lo hice mal. Desde entonces no he dejado de utilizar ese número en mis camisetas, como un tributo a este gran basquetbolista”.
Profesionalmente, el protagonista de este tema no ha frenado de progresar siempre amparado en el amor a Dios, en un notable comportamiento, alejado de los vicios, apegado al trabajo, amando a su familia y apasionado por el deporte.
“Es el estímulo de la vida. Todo lo que he logrado se lo debo al baloncesto. Por eso lo poco que he conseguido se lo quiero devolver al deporte”, acota.
De modo que además de tener un título en ingeniería industrial y un Master en Finanzas, sin dudas Bernardo Medal también merece un Master en humildad y altruismo.