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SAN JOSE.- El gobierno cubano solicitó ayer a Costa Rica juzgar a los 21 balseros que arribaron el sábado a esta nación centroamericana por el delito de piratería, así como la devolución del bote y los presuntos rehenes que viajaban con el grupo, se informó oficialmente en esta capital.
En una nota entregada al cónsul costarricense en La Habana, Cuba afirmó que la embarcación fue secuestrada en un “peligroso acto de piratería que puso en peligro la vida de indefensos pescadores”.
Por lo tanto solicitó procesar judicialmente a los responsables.
No obstante, las autoridades costarricenses concedieron el estatus temporal de refugiados a los balseros, quienes fueron acogidos por la colonia cubana y ayer pasaron su primer día en San José.
“Si los devolvemos a la isla sería terrible para ellos, porque se les acusa de piratería”, expresó a la prensa el ministro de Seguridad, Rogelio Ramos.
Según Ramos, la decisión de darles refugio se basó en que al tomar el bote no se utilizaron armas ni violencia y tampoco fueron tomados rehenes. Cada persona confirmó que viajó por voluntad propia.
Denis Mojera del Risco explicó que hace meses planeaba escapar de la isla en el barco pesquero “Plástico I”, donde fungía como capitán, pero fue despedido del puesto. No obstante, decidió llevar adelante el plan el 31 de diciembre junto a 18 familiares y 3 amigos.
“Allá quedó todo, incluso mi mamá a la que no volveré a ver, porque nunca volveré a Cuba”, expresó con ojos llorosos Mojera, de 28 años. Al joven lo acompañan entre otros su hermano Diosnel y sus primos José y Clarisbel Insula del Risco.
“A nosotros no nos importa el barco, que se lo lleven, los que no nos vamos somos nosotros y de aquí ya no nos movemos”, aclaró emocionada su mujer de 31 años, con su hijo Denis, de 13 años, a su lado.
Los isleños atracaron el navío el pasado sábado por la noche en el muelle de Moín en Limón, ciudad costera en el Caribe ubicada a 131 kilómetros al este de la capital.
En el grupo se encuentran personas con edades entre los 12 y 55 años; cuatro son menores de edad. Desde anoche se hospedan en el Club Martí, propiedad de la colonia cubana.
En una semana, los cubanos deberán presentarse en Migración para oficializar su estatus.