- Humberto actúa como nuevo empresario, dice presidente de Etica y Transparencia
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Las discrepancias surgidas entre el Secretario General del Frente Sandinista y ex presidente de la República, Daniel Ortega con su hermano, el general retirado Humberto Ortega que exteriorizó públicamente su oposición a que se postule por cuarta vez como candidato presidencial en las elecciones del 2001, evidencian el temor que tiene este último de perder sus intereses empresariales, advierte el presidente de Etica y Transparencia Carlos Tünnermann.
“Yo creo que la posición de Humberto responde a la actitud de los nuevos empresarios sandinistas que quisieran no exponer, ni arriesgar el capital político que acaba de acumular el Frente y sacarle los réditos mayores para proteger sus intereses personales que son más bien empresariales, en consecuencia creo que ellos hacen sus estimaciones y ven que una nueva candidatura de Daniel Ortega sería posiblemente perdedora… hay la posibilidad de que funcione el voto castigo y que tal vez ha llegado el momento de cambiar la imagen poniendo una fórmula presidencial un poco más potable”, estimó.
A su juicio, “las críticas del general Ortega, siendo que no milita en el FSLN, pero hay la idea tanto de Humberto como de Daniel que son ellos como dueños del Frente, él (Humberto), se siente con derecho de opinar y señalar orientaciones porque ambos se consideran como los Somoza que se consideraban los dueños del Partido Liberal, por lo tanto, las propuestas van encaminadas a ver cómo hacen más factible un triunfo electoral del Frente Sandinista con el propósito de proteger sus intereses personales, que son muy grandes.
Destacó que el FSLN obtuvo mayores ganancias con el pacto libero-sandinista, “pero Alemán logró la diputación automática que además de asegurarle una doble inmunidad pasa también a ser del Parlamento Centroamericano. Esto le permite influir desde la Asamblea Nacional y seguir teniendo vigencia e influir sobre el que esté gobernando”.
Para Tünnermann los resultados electorales del 2001 servirán de preludio para la postergación o viabilidad de una Constituyente, pues si el FSLN no queda con una buena posición, su oponente no necesitará de ningún pacto, ni la Constituyente.
El futuro de ambas fuerzas estará en dependencia de la actitud que adopten el resto de organizaciones políticas para constituirse como una tercera opción que rompa la polarización PLC-FSLN, con un programa de gobierno que presente soluciones maduras, prácticas, factibles a los problemas del país con candidaturas que sean de confianza.
“Eso dependerá de que actúen sin personalismo, que traten de consolidar una unión que permita destrabar la política”, analizó.