Jesús BastanteABC
MADRID.— “El Gobierno de Chávez ha llevado a cabo un proceso de acaparamiento de los poderes públicos que debilita los canales democráticos. El presidente quiere ir más allá de lo que es la democracia”, ha denunciado monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela.
Porras, de visita en nuestro país, ha confirmado que recibe amenazas y que la actual situación que vive Venezuela sólo puede desembocar en “violencia, resquemor y odio”.
El Arzobispo de la región de Mérida y presidente del Episcopado venezolano desde julio del año pasado, ha sido invitado por la Conferencia Episcopal española para dar a conocer la grave situación que atraviesa Venezuela. Para Monseñor Porras, se está produciendo “un proceso de acaparamiento de los poderes públicos por parte de Hugo Chávez que debilita los canales democráticos”.
En una cena con la Asociación de Periodistas de Información Religiosa (APIR), Porras desveló que esta concentración de poder es patente “sobre todo en el Poder Judicial, prácticamente copado por el nuevo Gobierno, y en la Asamblea Nacional, que con la Ley Habilitante ha dotado de plenos poderes a Chávez”. Además, el Arzobispo denuncia el “aumento de la ideologización fundamentalista, populista y militarista”.
“Casi no quedan capas del poder político que no estén ocupadas por los militares”.
El presidente de la Conferencia Episcopal venezolana denuncia el acoso policial que está sufriendo, con teléfonos pinchados y seguimientos. “Miedo no tengo, pero sí existen llamadas, advertencias… Me siento amenazado físicamente”, subraya, indicando que el Ejecutivo ha presentado una demanda contra él por una supuesta malversación de fondos de un hospital.
“Incluso ha salido en los diarios que me van a acusar por corrupción de menores”. Como perla de esta persecución, Monseñor Porras desvela que “el gobernador de Mérida ha dicho que no descansará hasta verme entre rejas”.
También denuncia “el estado de provisionalidad jurídica” del régimen y el trabajo en la sombra que Chávez lleva a cabo para contraponer lo público y lo privado. “En la actualidad, y según el Tribunal Supremo —dice—, ninguna organización que tenga apoyos económicos del exterior, ni siquiera la Iglesia, puede ser considerada parte de la sociedad civil, ni acceder a beneficios. Y esto, en un país donde el 85 por ciento de la economía está en manos del Estado, es muy peligroso”.
(Tomado del ABC, España, 24 nov. 2000)
Ataques cotra la Iglesia y los medios
Los focos de ataque del régimen venezolano son, a juicio del prelado, “la Iglesia, los medios de comunicación y el movimiento sindical”. Respecto a la Iglesia, Porras recuerda que los ataques “se han intensificado desde finales de 1999, y llevan como objetivo fundamental a mi persona”.
“Van contra la Iglesia por su autonomía y su presencia significativa en el pueblo. Cualquier crítica al Gobierno, cualquier disensión es respondida de forma descalificadora”.
Tan es así que Chávez “presenta a la Iglesia Católica como un enemigo de la Revolución y cómplice de la corrupción”, al tiempo que no reconoce como interlocutores a la actual jerarquía.