El gesto de Oswaldo

Edgard Rodríguez C.edgard [email protected] Quizá lo más ilustrativo que yo pueda decir respecto a Oswaldo Mairena, tiene que ver con una imagen que capté de él en el elevador del hotel donde se hospedaba la selección nacional durante el Preolímpico de Edmonton, Canadá, en 1995. El ascensor abrió y Mairena entró disparado y con el […]

Edgard Rodríguez C.edgard [email protected]

Quizá lo más ilustrativo que yo pueda decir respecto a Oswaldo Mairena, tiene que ver con una imagen que capté de él en el elevador del hotel donde se hospedaba la selección nacional durante el Preolímpico de Edmonton, Canadá, en 1995.

El ascensor abrió y Mairena entró disparado y con el gesto grave. Yo alcancé a tomar el aparato pese al esfuerzo del zurdo por cerrarlo cuanto antes… Y una vez que emprendió viaje, el zurdo lanzó su guante al piso del elevador con violencia.

“Tanto teatro para nada”, pensé. “Uno se arrecha sobre el box, no después”… Pero mis apreciaciones se vinieron a pique cuando alcancé a ver sus lágrimas a través del espejo del otro lado. Mairena seguía llorando. Estaba dolido de verdad.

Su trabajo había sido malo en un partido jugado por la tarde y en lugar de aproximarse al comedor, había decidido refugiarse en su habitación. Un día después estaba en el box frente a Cuba, en el juego aquel cuando Alberto Hernández lo golpeó.

He visto distintas reacciones de los jugadores ante una derrota, pero aquella de Mairena me impactó. No quiero insinuar que hay algunos a los cuales les vale ser vencidos, pero sobre Oswaldo es muy fácil garantizar que siempre “pone toda la carne en el asador”.

Y ahora, curiosamente es Mairena, el único pelotero profesional que Nicaragua llevará al Torneo Premundial de Béisbol en Panamá, pese a que se multiplicaron esfuerzos con la intención de agrupar a Padilla, Jimmy, Pineda, Ráudez y Varela en el equipo.

“Quiero devolver algo a la selección porque fue ahí donde me vieron los Yanquis y me firmaron. Uno no tiene que ser malagradecido”, me dijo anoche Oswaldo, mientras nos detallaba su presencia en el plantel que Ramiro Toruño tendrá en Panamá.

Es un buen gesto sin duda… Estamos claros que su futuro está en EEUU, con Chicago y no con la selección, pero Mairena está probando que no es el dinero el combustible que lo mueve, mientras recaptura la simpatía que hizo peligrar hace unos días.

Carlos García le decía ayer que lo desea en el equipo para lanzar ante Venezuela, rival de Nicaragua una vez que sean superados Guatemala y Argentina. Nadie garantiza que lo va a derrotar, pero al menos va a intentarlo y eso es significativo.

Mairena se está arriesgando, cierto. También lo hizo Marvin Benard cuando jugó aquí en medio de diversas posiciones sobre su decisión… “Si me voy a lastimar, me puedo lastimar en mi casa. Voy a correr el riesgo”, dijo. Al final, todos celebramos.

Ojalá Oswaldo no salga afectado. Por el contrario, que cultive más experiencias, que a lo mejor le serán útiles en su reencuentro con los Cachorros en febrero próximo… No sabemos qué pasó con los demás profesionales. Lo cierto es que sólo Mairena va.  

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