En Tola aún quedan algunas casas de amplios corredores hacia la calle, que le dan al pueblo un detalle pintoresco.

La producción de sal en ‘Las Salinas’

Mencionar un lugar conocido como “Las Salinas” quizás no refiere algo particular, pero durante el verano luego de un proceso que implica tiempo, paciencia y quizás ingratos resultados, aquí se produce ese pequeño granito que acompaña los alimentos de su comida: la sal. En “Las Salinas” se encontraba don Roberto Bustos preparando un camión que […]

Mencionar un lugar conocido como “Las Salinas” quizás no refiere algo particular, pero durante el verano luego de un proceso que implica tiempo, paciencia y quizás ingratos resultados, aquí se produce ese pequeño granito que acompaña los alimentos de su comida: la sal.

En “Las Salinas” se encontraba don Roberto Bustos preparando un camión que transportaba grandes cantidades de sal en “bruto”; que según él anda por los cinco córdobas cada saco.

Pero esta sal no era un producto de este año, sino del pasado que se encontraba embodegado ante la ausencia de compradores.

En vista de que en este lugar toleño no existen las condiciones necesarias para obtener un producto acabado, los salineros no tienen más que vender en bruto.

Para llegar a obtenerla pasa por todo un proceso que implica una inversión por montones y escasas recompensas.

Y es que según este salinero, ese producto, muchas veces no tiene salida inmediata y los impuestos siempre los pagan, asegurando que “son muy altos”.

En un primer momento se “bombea” el agua del mar hasta llevarla a unas pilas, en este lugar permanece durante ocho días hasta que se evapora o se “cuaja”, como dicen los lugareños; el paso final es sacarla de las pilas y finalmente en muchos de los casos, embodegarla.

El único período en el que se puede producir sal es en verano, pues en invierno obviamente el sol no evapora lo suficiente el agua almacenada en las piletas.

Don Roberto refiere que en esta bodega hace tiempo existió un equipo que permitía moler y yodar la sal, pero por falta de mantenimiento y atención dejó de funcionar.

Después del verano, la desocupación aquí no existe, pues según don Roberto la mayoría aprovecha para dedicarse a la agricultura.

w LOS FAMOSOS JARRONES

El trabajo de barro se realiza de forma artesanal durante el verano y aunque es una labor sacrificada, los ingresos económicos no son muy buenos, pues el precio de éstos anda entre 6 y 8 córdobas.

El primer paso para elaborar ollas o jarrones, consiste en mojar el barro “y amasarlo con arena, luego al día siguiente se hace una tortilla, se palmea y se coloca en la parte de afuera de un molde”, comenta doña Clara.

El molde elegido debe ser igual al de la figura que se quiere realizar y sólo se cubre la parte de abajo para que después se pueda sacarlo.

Ahora el paso siguiente es darle forma hacia arriba, eso se hace con el dedo gordo, hasta darle la forma deseada, finalmente se coloca en el horno por una media hora y listo el producto final.

Pero así como no se cumplió aquel presagio que reza “de generación en generación” en cuanto a la realización de estos trabajos de barro, también la demanda que hoy existe de los mismos ya no es igual a la de años anteriores, pues ha disminuido.  

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