“No tengo cabanga”

Yo estoy siempre en la política. Se perdió una batalla, no la guerra. Nosotros somos dirigentes de alto nivel dentro del PLC, y creo que merecemos continuar, y si se puede tener otra oportunidad, pues que el partido lo decida José Adán Silva [email protected] Dice que cuando venía bajando las gradas de la segunda planta […]

  • Yo estoy siempre en la política. Se perdió una
    batalla, no la guerra. Nosotros somos dirigentes de alto nivel dentro del PLC, y creo que
    merecemos continuar, y si se puede tener otra oportunidad, pues que el partido lo decida

José Adán Silva [email protected]

Dice que cuando venía bajando las gradas de la segunda planta del edificio de la Casa Nacional de Campaña del Partido Liberal Constitucionalista, en la madrugada del 6 de noviembre, había 200 personas abajo esperando una respuesta.

Recuerda que estaban silenciosos, a pesar de la estridencia con que los equipos de sonido repetían una y otra vez un rítmico reggae llamado “Bomba”. Esa había sido la canción de guerra de las “avanzadas juveniles del PLC”, durante la campaña, y recuerda que cuando la ponían todo el ambiente se convertía en fiesta.

Aquella madrugada no fue así. La música alegre le parecía una burla, sentía el ambiente de derrota flotando en el aire, y los rostros compungidos de sus seguidores le agujerearon las últimas reservas de estoicismo. Entonces, por dentro, sintió unas ganas irresistibles de llorar, pero al final no lloró.

Ahora, cuando esa sensación inicial de hombre vencido se ha diluido un poco, Wilfredo Navarro nos cuenta lo que para él ha sido la mejor experiencia humana y política de su vida, en la que cree y está seguro, que no fue él ni su compañero de fórmula, quienes perdieron las elecciones en Managua.

LA PRENSA: ¿Cómo se sintió cuando descubrió que iba perdiendo?
Wilfredo Navarro: “Sabíamos que el reto de Managua era grande y lo asumimos con disciplina… y bueno, siempre que uno pone todo su esfuerzo en algo y no le salen las cosas como lo espera, pues hay un desasosiego, duele. Pero así es la democracia, hay que someterse al veredicto de los votantes y yo lo acepto con toda responsabilidad. Yo respeto la elección de los votantes y no voy a cuestionar un triunfo que fue decisión del pueblo de Managua.

LP: Se ha preguntado usted ¿qué pasó para que el PLC perdiera estas elecciones en Managua?
WN: Yo creo que en estos momentos con la efervescencia del final de la campaña, tratar de hacer una evaluación en caliente no es lo más adecuado. Yo pienso que hay que dar un poco más de tiempo para empezar a analizar y evaluar los aspectos positivos y negativos de la campaña. Generalmente cuando se gana una elección no se miran los defectos ni los problemas. Yo digo que esta derrota debe servirnos para mejorar las que vienen. Además, yo creo que a fin de cuentas los resultados tampoco son tan desastrosos como los quieren pintar por ahí, tomando en cuenta que luchamos contra los más poderosos medios de comunicación, contra una campaña antigobierno que, gracias a Dios, no me afectó directamente a mí. No es el momento de buscar chivos expiatorios, pero sí siento que hubo algunas fallas que hay que superar.

LP: ¿Qué fallas son esas?
WN: Hay muchas. A veces nos falló el apoyo logístico durante la campaña. Nos faltó darle un mayor peso a la defensa del voto. No sé qué más, quizás el mismo proceso de lanzamiento de mi candidatura, tendrán que hacer algunos ajustes para que con los próximos candidatos no surjan estos problemas que, creo yo, son más de orden técnico. Hicimos lo mejor que pudimos, pero no ganamos. No tengo nada que reclamar. Tuvimos fallas y perdimos limpiamente.

LP: Muchos sectores políticos han dicho que a su campaña lo afectó, más que cualquier cosa, la imagen de corrupción que siempre rodeó al gobierno y a algunos miembros de su partido. ¿Comparte usted estas opiniones?
WN: Hay muchas cosas ahí… y claro que la campaña de denuncia de actos de corrupción del gobierno nos afectó. Pero no sé, si debo darle una ponderación adecuada a ese asunto. Decir cosas en caliente puede llevar a decir cosas de más. Realmente lo que más nos afectó fue la abstención. Y de esto te voy a decir algo que sí estoy seguro. A nosotros nos afectó la imagen que crearon algunos medios del Partido Conservador en el sentido que a través del manejo y manipulación de las encuestas, se les dio una perfil que no tenían y la manipulación llegó hasta tal grado de colocarlos en segundo lugar. Eso hizo que muchos votos indecisos, ante la campaña de esos medios, se decidieran por la opción conservadora, lo que disminuyó nuestro caudal de votos. Ahora que las elecciones ya pasaron, queda al descubierto que nunca el Partido Conservador estuvo en segundo lugar a como lo manejaron las encuestas que sirvieron en esta campaña de manipulaciones, y ojalá no lo sean para el próximo año, pero los medios no usaron las encuestas para analizar, sino para hacer imágenes falsas de candidatos. Jamás, jamás, jamás los conservadores estuvieron en segundo lugar.

LP: ¿Cuál va a ser su futuro político ahora que perdió Managua?
WN: Yo estoy siempre en la política. Se perdió una batalla, no la guerra. Nosotros somos dirigentes de alto nivel dentro del PLC, y creo que merecemos continuar y si se puede tener otra oportunidad, pues que el partido lo decida. De todas maneras el bagaje y la experiencia que he obtenido en esta campaña, obligadamente tienen que ubicarme en una posición de primera línea en las próximas elecciones.

LP: ¿Y qué posición política es esa que obligadamente tiene que darle el PLC?
WN: Eso es una decisión del partido.

LP: Pero usted tiene una aspiración personal que va más allá de la que el partido pueda darle ¿Quiere postularse a diputado, por ejemplo?
WN: En estos momentos, en caliente, pues podría decirte que no quiero saber nada. Pero es por el momento, por la efervescencia. Quiero unos días para reflexionar.

LP: ¿Qué es lo que más le duele de esta derrota?
WN: Lo que más me impactó es ver llorar a mis seguidores, a quienes no pude darles la alegría de la victoria. Se siente terrible ver las lágrimas de aquéllos que tenían esperanzas de que yo les ayudara a resolver sus problemas. No poder responder a ese aprecio, y verlos llorar sin poder decirles nada, es algo que duele.

LP: Si tuviera que rescatar algo positivo de su derrota, ¿qué sería?
WN: Lo más enriquecedor es contar con el reconocimiento de los managuas, tanto sandinistas, como liberales y conservadores. A pesar de que perdí he recibido el reconocimiento de todos por la clase de campaña que llevamos Alejandro y yo. La oportunidad de estar en contacto con la gente pobre, con los problemas más simples de Managua, satisfacer algunas pequeñas necesidades como el hambre, el techo de una casa pobre o mitigar el dolor de cabeza de una anciana con pastilla, son cosas que te cambian y te hacen más humano, más sensible. Eso no tiene valor. Ver las cosas de cerca te hace pensar en otra perspectiva. Yo recorrí todos los barrios a pie, bajo el sol o la lluvia, y por cada libra de peso que perdí, porque salí con 200 y pico libras y estoy en 180, gané toneladas de experiencia y sensibilidad. Y por supuesto, conocí mejor el apoyo de mi familia y el aprecio de mis amigos más cercanos. Y quiero decirte algo: vos me estás diciendo a cada rato “su derrota”, pues hombré, fijate que en estas elecciones no perdió Wilfredo Navarro. No sé si entendés eso.

LP: Claro. Por eso la gente de Managua prefirió a Lewites.
WN: A lo mejor. Pero acordate del índice de abstención que hubo y la división del voto democrático. Aquí la mayoría de Managua no prefirió al FSLN, sino que la mayoría prefirió no votar. Esto no quiere decir, y bajo ninguna perspectiva, que estoy descalificando el triunfo de Herty, sino que los análisis de los números deben ser fríos. Reconozco su triunfo, y creo que lo voy a apoyar en lo que sea del beneficio de los managuas, pero voy a estar vigilando que cumpla.

LP: Cómo ve usted el futuro del PLC, tomando en cuenta que vienen elecciones generales, que tendrán que haber decisiones y con eso roces internos. Además, tienen que luchar contra el FSLN, que ya rompió el síndrome de la derrota.
WN: Yo te digo que en el contexto general del país, y de cara a unas elecciones generales, los liberales tuvimos más votos que los sandinistas y eso es lo que cuenta en una elección presidencial, donde una plaza no decide el triunfo o derrota de un partido. No estamos en una debacle. El partido tiene mucho por ofrecer, y estoy seguro que las correcciones y decisiones que se tomarán serán las más adecuadas. No hay tal debacle. El PLC tiene problemas, hay cosas que hay cambiar, gente que mover y eso es algo normal. No necesariamente se acabó el PLC, por el contrario, se va a fortalecer. Creo, sin temor a justificar la pérdida de cualquier municipio, que es mejor perder una alcaldía, que perder a un país.

LP: Antes de las elecciones, hubo gente dentro del PLC que se opuso a que usted corriera. Auguraron su derrota y…
WN: ¿Ajá?, ¿cómo quiénes?

LP: Eddy Gómez, José Antonio Alvarado, Enrique Mántica y otros…
WN: La realidad demostró que los candidatos éramos los idóneos. En estas elecciones sacamos mayor porcentaje de votos de los que sacamos en 1996. En el otro caso, pues Mántica al final estuvo apoyando mi campaña; José Antonio Alvarado jamás se ha expresado en contra mi candidatura, más bien la estuvo apoyando mientras estuvo en el PLC, y al final, en el cierre de campaña, él expresó comentarios muy positivos hacia mi persona y de don Eddy, pues qué podemos decir si al fin de cuentas se quedó solo. Incluso, su fórmula edilicia, Enrique Quiñónez, hasta se transformó en un eje de proselitismo de mi campaña.

LP: ¿Qué pasó en esos días previos al cierre de campaña que hubo roces entre usted y el presidente por una entrevista que le hizo un periodista oficialista a un reo ligado al narcotráfico que llamó a votar por usted?
WN: No hubo nada de eso. En primer lugar, este señor Róger Ramírez no hizo un llamado a votar. Lo que hizo fue un reconocimiento a mi persona, porque parece que vivió en Monseñor Lezcano y me conoce. Nunca ha habido roce con el presidente en torno a esto, ni mucho menos. Se manejó muchas cosas en esos días, y eso se debe a mi posición independiente. Yo soy un hombre que me gusta decir las cosas tal y cual son. Igual se habló de esos roces con el presidente cuando fui crítico con las indemnizaciones que se hicieron a algunos funcionarios, y sigo siendo crítico. Me parece que nunca fue correcto. No fue moral, ni ético, ni correcto.

LP: ¿Wilfredo Navarro es del tipo de personas que llora las derrotas?
WN: Hombré yo respeto las lágrimas de los hombres. Creo que hacer burla del llanto de un hombre, de sus lágrimas, es no tener sensibilidad. Así es que en algunos momentos los hombres lloran, y a Wilfredo Navarro los momentos para llorar ya pasaron. Lloré la muerte de mis hermanos y ahora, con una derrota a como vos te gusta llamar, no se acaba el mundo. No tengo ninguna cabanga. Te lo puedo asegurar.   

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